Ictiandro
Poeta adicto al portal
Esperé tu llamada
desde el umbral de los lamentos impíos,
una vez más salió el sol
esta mañana olvidable de astros inertes
y fue perversa la mirada del rocío
subrayando el eco del pasado.
Esperé gravitando un cometa,
el meteorito que sacudiera mi órbita,
tan patético ha sido el letargo
que el rojo vino de mis pupilas
sirvió el trago amargo
de las esperanzas muertas.
Esperé una vida, la no vida
Esperé el milagro del renacimiento.
La reencarnación no existe,
solo hojas arrancadas al calendario
y mis manos vacías.
desde el umbral de los lamentos impíos,
una vez más salió el sol
esta mañana olvidable de astros inertes
y fue perversa la mirada del rocío
subrayando el eco del pasado.
Esperé gravitando un cometa,
el meteorito que sacudiera mi órbita,
tan patético ha sido el letargo
que el rojo vino de mis pupilas
sirvió el trago amargo
de las esperanzas muertas.
Esperé una vida, la no vida
Esperé el milagro del renacimiento.
La reencarnación no existe,
solo hojas arrancadas al calendario
y mis manos vacías.