Y si regresas de esas nubes de cálculos,
de esa certidumbre como un círculo de bondad y trabajo,
y si te tomas los cielos por abrigo
y son ávidos los torreones al color
y brilla más la ciudad de esa mano amiga…
y quizá esos signos de las espesuras
y lo que hemos dejado subjetivo sobre la hojarasca
y ese arrobamiento de molinos
y esos barcos que esperan con sus chimeneas de papel.