Delicado como el aleteo de una mariposa,
llovía con mansedumbre y sosegada ternura,
como arrullos sensuales, cálidos y templados,
considerada y atenta como una madre.
Una mantilla de lagrimas bordadas,
cubría la avenida y la tapaba,
quedando silenciosa y calmada.
Ante tantísima ternura,
lloré desde mi ventana,
en la tarde amansada.
Y lloré por tí,
desnudo y frío,
solitario,
nostálgico,
quedo.
llovía con mansedumbre y sosegada ternura,
como arrullos sensuales, cálidos y templados,
considerada y atenta como una madre.
Una mantilla de lagrimas bordadas,
cubría la avenida y la tapaba,
quedando silenciosa y calmada.
Ante tantísima ternura,
lloré desde mi ventana,
en la tarde amansada.
Y lloré por tí,
desnudo y frío,
solitario,
nostálgico,
quedo.
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