Hoy es uno de esos días grises, tristes,
donde el olvido desborda los recuerdos
que uno a uno, dictaron nuestra lejanía.
Dejaron maltrecha nuestra carne, rotos nuestros huesos,
y un desorden catastrófico en el alma.
¿Por qué te retengo? Preguntarás.
¿Por qué mi memoria almacena tus ojos medios,
el tintineo de tus cabellos impredecibles?
Si ya no estás, Si ya no estoy inclusive.
Morimos hace tiempo.
En el olvido de un inmenso amor a contracorriente.
Turbulento, fugaz, inmaduro.
Nos terminó matando, a secas, sin un adiós o un beso de despedida.
Nos quedamos ahí, a solas en la penumbra de un ayer suspirado.
Pero aún te veo, todos los días te sé reencarnada,
en esos pájaros de parque, con voz de ensueño,
y alas hábiles para alejarse de esta desdicha,
de no ser el aire que arropa tu cielo ilimitado.
Hoy es uno de esos días, como ayer o hace un año,
donde reencarno en la tormenta de mí que era entonces,
y recalco la suavidad de tu sexo en otro cuerpo desmesurado,
y con el mío en llanto, nostalgio tu rostro y solo así, sonrío.
donde el olvido desborda los recuerdos
que uno a uno, dictaron nuestra lejanía.
Dejaron maltrecha nuestra carne, rotos nuestros huesos,
y un desorden catastrófico en el alma.
¿Por qué te retengo? Preguntarás.
¿Por qué mi memoria almacena tus ojos medios,
el tintineo de tus cabellos impredecibles?
Si ya no estás, Si ya no estoy inclusive.
Morimos hace tiempo.
En el olvido de un inmenso amor a contracorriente.
Turbulento, fugaz, inmaduro.
Nos terminó matando, a secas, sin un adiós o un beso de despedida.
Nos quedamos ahí, a solas en la penumbra de un ayer suspirado.
Pero aún te veo, todos los días te sé reencarnada,
en esos pájaros de parque, con voz de ensueño,
y alas hábiles para alejarse de esta desdicha,
de no ser el aire que arropa tu cielo ilimitado.
Hoy es uno de esos días, como ayer o hace un año,
donde reencarno en la tormenta de mí que era entonces,
y recalco la suavidad de tu sexo en otro cuerpo desmesurado,
y con el mío en llanto, nostalgio tu rostro y solo así, sonrío.
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