Embajador de los vientos
Poeta recién llegado
El comienzo de la noche eterna...
y bellas venus de esmeralda,
hijas del mar, sin costa materna,
quedan petrificadas en manto blanco.
Monges negros, éxodo en cofradías
desfilan entre flotantes castillos de hielo;
y se lanzan al mar en acto suicida.
Allí les esperan leviatanes
concebidos de piedra pulida
gris de río, resoplan como sultanes
confiados colosos dueños de esta mar.
De un navío escarchan las velas,
el casco encalla, se tiesan las cuerdas,
y un hombre sube a cubierta...
No hay tiempo para las penas.
Comienza la noche eterna...
y bellas venus de esmeralda,
hijas del mar, sin costa materna,
quedan petrificadas en manto blanco.
Monges negros, éxodo en cofradías
desfilan entre flotantes castillos de hielo;
y se lanzan al mar en acto suicida.
Allí les esperan leviatanes
concebidos de piedra pulida
gris de río, resoplan como sultanes
confiados colosos dueños de esta mar.
De un navío escarchan las velas,
el casco encalla, se tiesan las cuerdas,
y un hombre sube a cubierta...
No hay tiempo para las penas.
Comienza la noche eterna...