Lhucas
Poeta recién llegado
Una sombra escondida tras la cortina de mis sueños,
un vacío insondable
que me susurra cada noche,
recordando como viejos fantasmas
han dejado de perseguirme.
Deambulo a la deriva
sobre el mar de ceniza
en una balsa hecha de sueños,
sin saber con certeza
cuanto tiempo permanecerá a flote.
Cristales rotos en mi memoria,
viejas campanas repican,
pero ya no me inquietan,
hace tiempo que aprendí a navegar a ciegas.
Solo me reconforta
escuchar el llanto del ave,
lento,
pero familiar.
Nada cambia sobre el mar de ceniza,
nada permanece,
solo se mueve,
tapado por el velo de la incertidumbre.
un vacío insondable
que me susurra cada noche,
recordando como viejos fantasmas
han dejado de perseguirme.
Deambulo a la deriva
sobre el mar de ceniza
en una balsa hecha de sueños,
sin saber con certeza
cuanto tiempo permanecerá a flote.
Cristales rotos en mi memoria,
viejas campanas repican,
pero ya no me inquietan,
hace tiempo que aprendí a navegar a ciegas.
Solo me reconforta
escuchar el llanto del ave,
lento,
pero familiar.
Nada cambia sobre el mar de ceniza,
nada permanece,
solo se mueve,
tapado por el velo de la incertidumbre.