Cómplices sin identidad navegando en el Mar Muerto,
no existe desolación ni siquiera en el desierto
que alza sus dunas enrevesadas
clamando libertad al inexistente cielo.
Las palabras calladas son el don del eremita
que ya no sabe llorar
y se marchita sin llanto,
esperando encontrar al santo
que le devuelva la vida
que perdió por el camino
perdiendo también la risa.
Inteligencia puesta al servicio
del deseo de brillar,
nada puede ser tan vano,
tan inútil,
tan falaz.
Incoherencia natural y espontánea como el mar,
un mar de dudas que respuestas ha dejado de buscar,
que recibe siempre al río
al que jamás dejará de amar.
Amor correspondido.
Sublime fatalidad.
Dari
no existe desolación ni siquiera en el desierto
que alza sus dunas enrevesadas
clamando libertad al inexistente cielo.
Las palabras calladas son el don del eremita
que ya no sabe llorar
y se marchita sin llanto,
esperando encontrar al santo
que le devuelva la vida
que perdió por el camino
perdiendo también la risa.
Inteligencia puesta al servicio
del deseo de brillar,
nada puede ser tan vano,
tan inútil,
tan falaz.
Incoherencia natural y espontánea como el mar,
un mar de dudas que respuestas ha dejado de buscar,
que recibe siempre al río
al que jamás dejará de amar.
Amor correspondido.
Sublime fatalidad.
Dari