Cecilia Leiva Arangua
Poeta adicto al portal
MAR DE OLVIDO
Me bañé en el mar de olvido,
sus aguas me envolvieron, sus aguas me atraparon
y como un sobreviviente por tratar de consevar el aliento,
me sumergía en su torrente,
la marea me golpeaba
y seguia dando la batalla, sumergida en el mar de olvido,
mi cuerpo cansado, sólo peleaba,
frenética batalla, mi cuerpo daba, las olas me golpeaban
y yo deseperada, auxilio gritaba, mas nadie escuchaba,
ya no podía sostenerme, el mar me afixiaba,
el aliento faltaba.
Oh por qué me llevas en tus aguas mar de olvido,
si aún necesito tiempo para seguir sintiendo.
El miedo se apoderó de mí,
cuando sus olas venían sobre mí,
trataba de nadar y a la orilla llegar,
mis brazos cansados,
ya no podía nadar
y me dejé llevar por su oleaje, los ojos cerré
y al fondo del mar de olvido llegué,
sus aguas son amargas, saben a hiel
y en un instante pensé, si no puedo con él,
sólo me entregaré
y en el fondo del mar de olvido me quedaré,
sólo eso bastó y el mar me devolvió, a la orilla me arrojó.
Cuando mis ojos abrí, tendida sobre la arena estaba,
el mar de olvido sus aguas calmaba y de mí se alejaba,
mientras yo, trataba de recobrar el aliento.
Con mis ojos recorría el paisaje,
lo único que hallaba,
era mar, arena, cielo y yo, todo era un espacio vacío,
lo único que había a mi alrededor,
era el mar de olvido y yo.
Me bañé en el mar de olvido,
sus aguas me envolvieron, sus aguas me atraparon
y como un sobreviviente por tratar de consevar el aliento,
me sumergía en su torrente,
la marea me golpeaba
y seguia dando la batalla, sumergida en el mar de olvido,
mi cuerpo cansado, sólo peleaba,
frenética batalla, mi cuerpo daba, las olas me golpeaban
y yo deseperada, auxilio gritaba, mas nadie escuchaba,
ya no podía sostenerme, el mar me afixiaba,
el aliento faltaba.
Oh por qué me llevas en tus aguas mar de olvido,
si aún necesito tiempo para seguir sintiendo.
El miedo se apoderó de mí,
cuando sus olas venían sobre mí,
trataba de nadar y a la orilla llegar,
mis brazos cansados,
ya no podía nadar
y me dejé llevar por su oleaje, los ojos cerré
y al fondo del mar de olvido llegué,
sus aguas son amargas, saben a hiel
y en un instante pensé, si no puedo con él,
sólo me entregaré
y en el fondo del mar de olvido me quedaré,
sólo eso bastó y el mar me devolvió, a la orilla me arrojó.
Cuando mis ojos abrí, tendida sobre la arena estaba,
el mar de olvido sus aguas calmaba y de mí se alejaba,
mientras yo, trataba de recobrar el aliento.
Con mis ojos recorría el paisaje,
lo único que hallaba,
era mar, arena, cielo y yo, todo era un espacio vacío,
lo único que había a mi alrededor,
era el mar de olvido y yo.