Tu cabello, mar de trigo tumultuoso,
que a tus hombros cae, cual torrente
es corona de soles, que en tu frente
perpetúan, el paisaje más hermoso.
Sutil nido de palomas en reposo
son tus ojos, amor, cuando descansas
como dos fuentes tranquilas de aguas mansas,
en donde abreva mi espíritu de esposo.
Porqué volver al mundo, presuroso?
si aquí está mi eternidad y mi sustento.
Cuando necesito volar, me vuelves viento
y si estoy triste...me llenas de alborozo.
Marino Fabianesi