gustavo garcia
Poeta fiel al portal
Publicado: Lun Ene 0
5, 2009 4:15 pm Título del mensaje: Mar enamorado
Caminaba la noche por la playa,
solo, con la negra obscuridad,
sintiendo en mi rostro suave brisa
como un regalo del mar,
descalzo, al caminar,
la fina arena siento,
Busco en lo negro del Cielo,
una estrella titilar
y no la encuentro,
algún resplandor de nubes
tampoco quiere llegar.
Solo el sonar de las olas,
que al chocar,
formaban crestas espumosas
que atraían hacia ellas
a mi pensamiento integrándose,
dejándose arrastrar suavemente
a un mas allá diferente,
un tanto extraño,
un mundo particular,
donde hablabas libremente,
a la par que con tu alma
con la cresta de las olas del mar.
De repente una de ellas
dijo: no te espante nuestro hablar,
somos del mismo mundo,
también sabemos amar.
Sabemos el motivo que te trajo:
es tu soledad.
Y les pregunté como amaban.
Si nuestro amor era igual,
sonriendo me dijeron:
cuando las olas chocamos,
son maneras de besar.
Sabemos acariciarnos
cuando sereno está el mar,
es lo mismo que los hombres,
algún día lo entenderás.
A la cresta mas altiva
le tuve que confesar
el desaliento de mi alma,
con franca sinceridad me dijo:
cuando el mar se retira de la orilla,
quedan charcos aislados
entre las rocas,quedan solos,
quedan tristes, hasta la pleamar,
que subiendo los vuelve a anexar,
nuevamente tomarán vida,
puede que vuelvan a amar.
Y me quedé pensativo,
entre tanta obscuridad.
Corrí hacia el mar adentro,
me lancé a la mayor cresta,
cayendo con suavidad.
Entre ellas formaron una
mano inmensa que me regresó
a la orilla.diciendo anda,
busca a quien amar.
Lentamente chapoteando
con mis pies los charcos
que estaban solos,
pensé mañana estarán
con ellos abrazados
en una ola
¿Y yo, que tanto la busco?
Eso,lo dirá Dios.
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solo, con la negra obscuridad,
sintiendo en mi rostro suave brisa
como un regalo del mar,
descalzo, al caminar,
la fina arena siento,
Busco en lo negro del Cielo,
una estrella titilar
y no la encuentro,
algún resplandor de nubes
tampoco quiere llegar.
Solo el sonar de las olas,
que al chocar,
formaban crestas espumosas
que atraían hacia ellas
a mi pensamiento integrándose,
dejándose arrastrar suavemente
a un mas allá diferente,
un tanto extraño,
un mundo particular,
donde hablabas libremente,
a la par que con tu alma
con la cresta de las olas del mar.
De repente una de ellas
dijo: no te espante nuestro hablar,
somos del mismo mundo,
también sabemos amar.
Sabemos el motivo que te trajo:
es tu soledad.
Y les pregunté como amaban.
Si nuestro amor era igual,
sonriendo me dijeron:
cuando las olas chocamos,
son maneras de besar.
Sabemos acariciarnos
cuando sereno está el mar,
es lo mismo que los hombres,
algún día lo entenderás.
A la cresta mas altiva
le tuve que confesar
el desaliento de mi alma,
con franca sinceridad me dijo:
cuando el mar se retira de la orilla,
quedan charcos aislados
entre las rocas,quedan solos,
quedan tristes, hasta la pleamar,
que subiendo los vuelve a anexar,
nuevamente tomarán vida,
puede que vuelvan a amar.
Y me quedé pensativo,
entre tanta obscuridad.
Corrí hacia el mar adentro,
me lancé a la mayor cresta,
cayendo con suavidad.
Entre ellas formaron una
mano inmensa que me regresó
a la orilla.diciendo anda,
busca a quien amar.
Lentamente chapoteando
con mis pies los charcos
que estaban solos,
pensé mañana estarán
con ellos abrazados
en una ola
¿Y yo, que tanto la busco?
Eso,lo dirá Dios.
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