Évano
Libre, sin dioses.
Enmaraña el aroma de café
luces, sombras y ramas de jardín.
Esta tarde viste de triste gris
y corroe como ácido de ayer
a este ahora patético en que sé
que tan solo me queda por asir
la taza de café que sabe a ti
y a esos, tus ojos de lluvia que ven
a mis huérfanos párpados secándose
tras cristales y vahos de cortina
que abre y corre tus dedos a su antojo.
Dos manos espectrales aferrándose
a la foto que yace en la vitrina
con tu imagen, la tarde y mi despojo.
luces, sombras y ramas de jardín.
Esta tarde viste de triste gris
y corroe como ácido de ayer
a este ahora patético en que sé
que tan solo me queda por asir
la taza de café que sabe a ti
y a esos, tus ojos de lluvia que ven
a mis huérfanos párpados secándose
tras cristales y vahos de cortina
que abre y corre tus dedos a su antojo.
Dos manos espectrales aferrándose
a la foto que yace en la vitrina
con tu imagen, la tarde y mi despojo.