descalzo torres
Poeta fiel al portal
Sólo me queda un asiento vacío, el tuyo,
yo me siento en un taburete medio comido
sin patas y con un corazón rayado,
creo que lo tachaste con el afilado de tus piernas
cuando corrías como un desalmado,
y debería de haber cogido un par de zapatillas
para que ésa batalla no la hubieras ganado.
Está claro que tropecé, me caí y perdí,
sigo de pie aunque cojeo de la pierna izquierda
me hiciste la zancadilla en una curva
donde no estabas dispuesto a frenar
ni a pedir perdón,
jamás regresó a recoger mi insomne recuerdo.
Frente a una palabra los rasgos de mi cara cambian
y es imposible limpiar la sangre de la última caída,
para lo único que me sirvió fue
para rellenar unos folios vacíos
dándole patadas en cada línea
reconstruyendo algo de mí.
Más de veinte poemas que llevan mi firma,
demostrando solo huecos amanecidos
que se murieron en algún callejón sin salida,
todas tus partidas iguales, tus manos agujerean ilusiones
y no me di ni cuenta de que ya no estabas
caímos en el juego sin reconocer que estaba agotada
pusiste la copa en el lugar equivocado
y explotó en la nevera eliminando parte de ti.
Sólo ha quedado una esperanza vacía
y un beso y una flor que duermen en su cajón.
yo me siento en un taburete medio comido
sin patas y con un corazón rayado,
creo que lo tachaste con el afilado de tus piernas
cuando corrías como un desalmado,
y debería de haber cogido un par de zapatillas
para que ésa batalla no la hubieras ganado.
Está claro que tropecé, me caí y perdí,
sigo de pie aunque cojeo de la pierna izquierda
me hiciste la zancadilla en una curva
donde no estabas dispuesto a frenar
ni a pedir perdón,
jamás regresó a recoger mi insomne recuerdo.
Frente a una palabra los rasgos de mi cara cambian
y es imposible limpiar la sangre de la última caída,
para lo único que me sirvió fue
para rellenar unos folios vacíos
dándole patadas en cada línea
reconstruyendo algo de mí.
Más de veinte poemas que llevan mi firma,
demostrando solo huecos amanecidos
que se murieron en algún callejón sin salida,
todas tus partidas iguales, tus manos agujerean ilusiones
y no me di ni cuenta de que ya no estabas
caímos en el juego sin reconocer que estaba agotada
pusiste la copa en el lugar equivocado
y explotó en la nevera eliminando parte de ti.
Sólo ha quedado una esperanza vacía
y un beso y una flor que duermen en su cajón.
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