marquelo
Negrito villero
Cuando festeja el trueno junto a tus oídos, y no lo escuchas
es que el mar no ha rebasado el lagrimal de tus ojos ni se ha refugiado el ancla pesado del silencio en la espera.
Hay una monotonía en tus cabellos cuando no se mueven ni atan algo de color del aire;
sólo resuelven las campanas junto a las puertas
los vítores tardios, de lo que no ha llegado, de lo que se ha olvidado...
¿ Y el beso? Ese minúsculo músculo que parte y sólo regresa
cuando tu frente está limpia; cuando tus manos contritas acunan una viajera sonrisa..
¡Aquí viene con su sombra lo que quieres ver, la sorpresa incautada de tu benemerito
sueño
Los días agotados aún esperan;
el himno tiene una espina marcando el libro
Ay de la sangre que hace cuchillos
Ay de las lágrimas intinerantes
Hay espejos en las calzadas
caídas ondas en las palabras futuras...
es que el mar no ha rebasado el lagrimal de tus ojos ni se ha refugiado el ancla pesado del silencio en la espera.
Hay una monotonía en tus cabellos cuando no se mueven ni atan algo de color del aire;
sólo resuelven las campanas junto a las puertas
los vítores tardios, de lo que no ha llegado, de lo que se ha olvidado...
¿ Y el beso? Ese minúsculo músculo que parte y sólo regresa
cuando tu frente está limpia; cuando tus manos contritas acunan una viajera sonrisa..
¡Aquí viene con su sombra lo que quieres ver, la sorpresa incautada de tu benemerito
sueño
Los días agotados aún esperan;
el himno tiene una espina marcando el libro
Ay de la sangre que hace cuchillos
Ay de las lágrimas intinerantes
Hay espejos en las calzadas
caídas ondas en las palabras futuras...
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