Marco Rosmarine
Poeta recién llegado
Sé que sufres rostro mío;
sé que eres el mío,
sé lo que ojalá no supiera.
Sé que sufres,
y que los reflejos de ventanas
marchitas de alegría
no sucumben a tu tristeza,
fijos son;
como estática tu mirada.
Sé que amas,
y que tu pelo es Ella;
tu boca; Ella
Sé que amas,
y que tus ojos,
invidentes de buscarla,
la buscan
la siguen buscando.
Sé que presumes de soledad,
¡qué no te quiero!,
¡qué no quiero quererte!
y habitas ausente;
aunque presente a mi vera.
Presente siempre presente.
Sé que lloras rostro mío;
sé lo que ojalá no supiera,
sé que tus lágrimas viajan
marchitas de alegría.
sé que eres el mío,
sé lo que ojalá no supiera.
Sé que sufres,
y que los reflejos de ventanas
marchitas de alegría
no sucumben a tu tristeza,
fijos son;
como estática tu mirada.
Sé que amas,
y que tu pelo es Ella;
tu boca; Ella
Sé que amas,
y que tus ojos,
invidentes de buscarla,
la buscan
la siguen buscando.
Sé que presumes de soledad,
¡qué no te quiero!,
¡qué no quiero quererte!
y habitas ausente;
aunque presente a mi vera.
Presente siempre presente.
Sé que lloras rostro mío;
sé lo que ojalá no supiera,
sé que tus lágrimas viajan
marchitas de alegría.