Carlos Gabriel Plenazio
Gabriel varón gay enfermero
Busco tu huella por la blanda arena,
pero la marea silencio tus pasos
y hallare en el alma mil años de pena
prendidos en la voz de mi fracaso.
Parece como si la extraña bruma,
que levanta en la orilla la furia del mar,
se robo callada tu pie entre la espuma,
para que yo nunca te vuelva a encontrar.
Perfuman en mí los aires marinos,
recuerdos de lindos momentos distantes,
aun que en sus secretos oculte el destino,
el rostro querido de mi fiel amante.
La noche es muy larga y entre sus estrellas,
un vacio inmenso marca tu distancia
y aun que me rodean las cosas mas bellas,
se muere aquel sueño que encendió mis ansias.
La vela de un bote cuando el agua es mansa
y el chillar de las gaviotas al volar,
traen a mi vida nuevas esperanzas,
de que pronto vuelvas mi amor a buscar.
Será una mañana fresca sin neblina,
que veré tus ojos llenos de ilusión,
cuando tu mirada clara y cristalina,
reanude el latido de mi corazón.
Carlos Gabriel Plenazio
pero la marea silencio tus pasos
y hallare en el alma mil años de pena
prendidos en la voz de mi fracaso.
Parece como si la extraña bruma,
que levanta en la orilla la furia del mar,
se robo callada tu pie entre la espuma,
para que yo nunca te vuelva a encontrar.
Perfuman en mí los aires marinos,
recuerdos de lindos momentos distantes,
aun que en sus secretos oculte el destino,
el rostro querido de mi fiel amante.
La noche es muy larga y entre sus estrellas,
un vacio inmenso marca tu distancia
y aun que me rodean las cosas mas bellas,
se muere aquel sueño que encendió mis ansias.
La vela de un bote cuando el agua es mansa
y el chillar de las gaviotas al volar,
traen a mi vida nuevas esperanzas,
de que pronto vuelvas mi amor a buscar.
Será una mañana fresca sin neblina,
que veré tus ojos llenos de ilusión,
cuando tu mirada clara y cristalina,
reanude el latido de mi corazón.
Carlos Gabriel Plenazio