Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
MAREAS DE AMOR Y ESPERA
Ahora golpea tu mar mi pecho con sus frágiles manos.
Cuánto deseo devolverle la soledad que le robé,
ese vacío tridimensional que ocupa el espacio,
punto invisible que habita mi universo.
Ya no hay gritos que alteren mis nervios,
ni viajes fugaces para desaparecer en la penumbra.
Todo tú lo devuelves,
lo chocas y trastornas.
Increíble es estirar mis brazos para alcanzar tu infinito,
terrible como zambullirme en tus aguas serenas.
Yo estaba aquí,
cuando se formaba la pasta del cosmos,
yo estaba allí
batiéndome las ganas de volverme mar;
marea soy, tú eres mi playa,
océano primitivo cuyos peces voraces encarnizaban
toda la humedad,
especie de privilegios en peligro .
Te devuelvo el aire,
el paisaje silvestre de otras costas,
un elíxir de salitre
que puedas beberte infatigable.
Yo quedo, muy manso,
bajo un farol nocturno
esperaré tu salvaje oleaje,
acaso me ahogue, me tumbe, me ingiera
como fruta madura
arrastrada hasta la orilla.
Ahora golpea tu mar mi pecho con sus frágiles manos.
Cuánto deseo devolverle la soledad que le robé,
ese vacío tridimensional que ocupa el espacio,
punto invisible que habita mi universo.
Ya no hay gritos que alteren mis nervios,
ni viajes fugaces para desaparecer en la penumbra.
Todo tú lo devuelves,
lo chocas y trastornas.
Increíble es estirar mis brazos para alcanzar tu infinito,
terrible como zambullirme en tus aguas serenas.
Yo estaba aquí,
cuando se formaba la pasta del cosmos,
yo estaba allí
batiéndome las ganas de volverme mar;
marea soy, tú eres mi playa,
océano primitivo cuyos peces voraces encarnizaban
toda la humedad,
especie de privilegios en peligro .
Te devuelvo el aire,
el paisaje silvestre de otras costas,
un elíxir de salitre
que puedas beberte infatigable.
Yo quedo, muy manso,
bajo un farol nocturno
esperaré tu salvaje oleaje,
acaso me ahogue, me tumbe, me ingiera
como fruta madura
arrastrada hasta la orilla.
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