martamarques
Poeta adicto al portal
Margarita
Una flor tan extraña, tan divina,
curiosamente abriose en el confín.
¡Por qué una Margarita quiso al fin
enraizar una piel en amarga espina!
Pende en mi pecho filigrana andina,
y no puede entenderse con qué fin,
esa bella flor floreció por fin,
¿Milagro o fantasía que se obstina?
Bella flor que naciste sin abrojos,
¿Que tienes que son tristes esos ojos?
¿Están tristes porque lloran por mí?
Desde que en mí naciste, en mis antojos,
se abrieron los portales y cerrojos,
y nunca... nunca más yo me entendí...
Marta Marques
Una flor tan extraña, tan divina,
curiosamente abriose en el confín.
¡Por qué una Margarita quiso al fin
enraizar una piel en amarga espina!
Pende en mi pecho filigrana andina,
y no puede entenderse con qué fin,
esa bella flor floreció por fin,
¿Milagro o fantasía que se obstina?
Bella flor que naciste sin abrojos,
¿Que tienes que son tristes esos ojos?
¿Están tristes porque lloran por mí?
Desde que en mí naciste, en mis antojos,
se abrieron los portales y cerrojos,
y nunca... nunca más yo me entendí...
Marta Marques
Última edición: