Buscaba a María por los andurriales
en sangrienta bulla me enredó el destino
ya que siempre tuya pese al desatino
que yo no sabía preso de cordiales.
Buscaba a María por claustros, portales
tras la misma gruya de ser diamantino
que clamó aleluya por lo clandestino...
¡Maldita manía de abrir ventanales!
¿No saben en dónde estaba?, en el averno;
María es mujer perversa y pecadora,
¡cierto!, no será jamás la redentora
de este asolador mundo que es otro infierno;
y le acariciaba, la impúdica, el cuerno
al mismo demonio, la rebuscadora
del placer mundano, ella la seductora
del mal; ¡Qué su andar sea un suplicio eterno!
Sigifredo Silva - César
(Desde la tardeada entre copas, por las musas que se fueron)
(Desde la tardeada entre copas, por las musas que se fueron)