Orfelunio
Poeta veterano en el portal
María
En una mañana, iniciado ya Julio,
dormida estaba María,
despertando en sus brazos, despertó,
malogrado fue el intento de su huida,
huir quería, mas Julio lo impidió.
Me estáis exprimiendo,
como se exprime un limón,
en vuestras garras parásito,
un jugo gástrico que reventó,
ácido caustico que vuestra mano oxidó.
Y andaba María buscando trabajo,
al final lo encontró,
dormida de nuevo en los brazos,
de soles y lunas, de Agostos y Julios,
de días en sombra y noches en vela,
de picos que hambrientos ya muerden la tela,
de telas que al viento en ventanas abiertas,
se mojan si llueve y no hay quien las seca;
cerró la ventana, atrancó toda puerta,
Julio no pasó;
con una candela en la mano ya muerta,
se fue a la alacena y alcohol roció,
la llama ya viva hablaba por ella,
los niños gritaban: ¡mamá qué calor!,
arrepentida la dama al ver sus retoños,
pensó que el otoño a Julio olvidó,
se vistió de verano y la puerta se abrió;
cantaban los pájaros;
en esa mañana María no estaba dormida,
tan sólo fue un sueño con sus altibajos,
Julio pasaría, Agosto vendría,
y abrazando a sus hijos el otoño esperó.
En una mañana, iniciado ya Julio,
dormida estaba María,
despertando en sus brazos, despertó,
malogrado fue el intento de su huida,
huir quería, mas Julio lo impidió.
Me estáis exprimiendo,
como se exprime un limón,
en vuestras garras parásito,
un jugo gástrico que reventó,
ácido caustico que vuestra mano oxidó.
Y andaba María buscando trabajo,
al final lo encontró,
dormida de nuevo en los brazos,
de soles y lunas, de Agostos y Julios,
de días en sombra y noches en vela,
de picos que hambrientos ya muerden la tela,
de telas que al viento en ventanas abiertas,
se mojan si llueve y no hay quien las seca;
cerró la ventana, atrancó toda puerta,
Julio no pasó;
con una candela en la mano ya muerta,
se fue a la alacena y alcohol roció,
la llama ya viva hablaba por ella,
los niños gritaban: ¡mamá qué calor!,
arrepentida la dama al ver sus retoños,
pensó que el otoño a Julio olvidó,
se vistió de verano y la puerta se abrió;
cantaban los pájaros;
en esa mañana María no estaba dormida,
tan sólo fue un sueño con sus altibajos,
Julio pasaría, Agosto vendría,
y abrazando a sus hijos el otoño esperó.