HÉCTOR
Eres mi poesía; yo el instrumento inspirado.
La corbata arrogante
no te deja entrar a su casa,
a tu propia casa;
no te da aliento,
te arrebata lo tuyo.
El harapo ultrajado
te acoge, te habla,
te respira, te siente
y te vive a tus mismas anchas
como lo haces con él.
Reconoce de donde viene,
y sabe qué este ser no lo quiso así,
lo hicieron a sus espaldas,
a tus espaldas, de justa dama.
no te deja entrar a su casa,
a tu propia casa;
no te da aliento,
te arrebata lo tuyo.
El harapo ultrajado
te acoge, te habla,
te respira, te siente
y te vive a tus mismas anchas
como lo haces con él.
Reconoce de donde viene,
y sabe qué este ser no lo quiso así,
lo hicieron a sus espaldas,
a tus espaldas, de justa dama.
Última edición: