La Corporación
Poeta veterano
(Frenopático Evaristo Corumelo
Enero 2009 de esta vida incierta)
Mariana la Iguana rosada
(Conolophus rosae)
Darwin no la pudo ver nunca.
Definitivamente
la encontraron.
Se ocultaba en el cráter
del volcán Lobo,
en el corazón
de las tortugas,
a muchas millas de lo narrable,
solitaria,
amiga.
Nieta de Hunnab Ku.
Su madre
sufrió el castigo
que imponen los dioses
a los que aman sin medida
a dentelladas,
sin prejuicios :
rosada,
primitiva herencia
de anteriores apareamientos
con seres humanos.
Tenía la mirada avulvada
y sentimientos nobles,
incestuosos,
primitivos.
Hacíamos el amor
en sus meses de celo
al resguardo de otros ojos,
otras guerras
(allí no llegó Darwin,
allí no llegó el amor corrupto
de los poetas).
En el momento del desove
me volvía a mi tierra de origen
para permitir
la parida íntima,
la meditacíon
y el olvido sagrado
impuesto por los dioses.
Algún envidioso
por no tener la genealogía
noble,
armada,
de mi Mariana
dio la voz de alarma.
Hoy está prisionera
de la ciencia,
del pensamiento científico,
cautiva de los nuevos dioses.
Rogaré a Hunnab
que levante su castigo
que me convierta en Iguana rosada
Kritzan Na,
Kritzan Na
siempre contigo.
Delirium
Enero 2009 de esta vida incierta)
Mariana la Iguana rosada
(Conolophus rosae)
Darwin no la pudo ver nunca.
Definitivamente
la encontraron.
Se ocultaba en el cráter
del volcán Lobo,
en el corazón
de las tortugas,
a muchas millas de lo narrable,
solitaria,
amiga.
Nieta de Hunnab Ku.
Su madre
sufrió el castigo
que imponen los dioses
a los que aman sin medida
a dentelladas,
sin prejuicios :
el exilio.
Poseía una piel maravillosa,
rosada,
primitiva herencia
de anteriores apareamientos
con seres humanos.
Tenía la mirada avulvada
y sentimientos nobles,
incestuosos,
primitivos.
Hacíamos el amor
en sus meses de celo
al resguardo de otros ojos,
otras guerras
(allí no llegó Darwin,
allí no llegó el amor corrupto
de los poetas).
En el momento del desove
me volvía a mi tierra de origen
para permitir
la parida íntima,
la meditacíon
y el olvido sagrado
impuesto por los dioses.
Algún envidioso
por no tener la genealogía
noble,
armada,
de mi Mariana
dio la voz de alarma.
Hoy está prisionera
de la ciencia,
del pensamiento científico,
cautiva de los nuevos dioses.
Rogaré a Hunnab
que levante su castigo
que me convierta en Iguana rosada
Kritzan Na,
Kritzan Na
siempre contigo.
Delirium
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