Zaira Meza
Poeta recién llegado
Recuerdo a una pequeña figura que yacía escondida entre los abismos mas recónditos de su tristeza, con la mirada perdida en la soledad de aquel oscuro paraje en donde vislumbre por primera vez su cuerpo., contemplaba absorta su rostro helado y un gran alivio al sentir el latir de su cálido corazón. Sus lagrimas cristalizadas resplandecían elegantes con el brillo del sol, lagrimas que se veían hermosas pero por dentro se quemaban por el dolor.
Era hermosa con la piel aterciopelada, sus ojos tan cristalinos que podrías ver el vació de su interior, de seguro fue banquete de inmortales, victima de sus macabros juegos y al mismo tiempo de su famélica perversión. Se dice que la tiniebla mas densa acaricia los rostros de los que viven en soledad, pero no existe un peor infierno que el que que se vive por dentro mientras sirves de marioneta en la sociedad.
-Zaira Meza-