MariposaHermitaña
Poeta recién llegado
En un bosque frondoso y multicolor
crecí yo, mariposa insaciable;
nunca tuve que elegir ninguna flor
pues estaban todas a mi alcance.
Amiga de los pájaros y abejas
la inocencia era mi lenguaje,
el néctar caía de las hojas cual
lenta lava que invadía el paisaje.
Un caluroso día apareciste tú
bajo un prominente caparazón;
y aunque pesado como un baúl,
no escondía la luz de tu corazón.
Acostumbrado al frio y a la sequía
y a la flor más carnívora y cruel,
me envolviste con tu sabiduría
y a viajar contigo me aventuré.
¡Qué suerte poder volar contigo!
Tú, que no te rindes ante nada,
que sabes sacar nectar del trigo
y miel ácida de la cebada.
Alma solitaria y bailarina,
una fuerza invisible te atrajo a mí;
eléctrica, traviesa y juguetona,
una segunda metamorfosis sufrí por ti.
Ojala me convirtiera en flor
para que sobre mis pétalos danzaras,
con tu aleteo llevas rayos de sol
allí donde no queda ni ilusión ni esperanza.
Yo creía conocer la dulzura
hasta que besé tus lágrimas
cuyo sabor reparó la fisura
que a veces separaba nuestras almas.
Te quiero, amante y amiga mía
seguiré revoloteando a tu lado;
gracias a ti me baño enpoesía
y ese es el mejor regalo que me has dado.
crecí yo, mariposa insaciable;
nunca tuve que elegir ninguna flor
pues estaban todas a mi alcance.
Amiga de los pájaros y abejas
la inocencia era mi lenguaje,
el néctar caía de las hojas cual
lenta lava que invadía el paisaje.
Un caluroso día apareciste tú
bajo un prominente caparazón;
y aunque pesado como un baúl,
no escondía la luz de tu corazón.
Acostumbrado al frio y a la sequía
y a la flor más carnívora y cruel,
me envolviste con tu sabiduría
y a viajar contigo me aventuré.
¡Qué suerte poder volar contigo!
Tú, que no te rindes ante nada,
que sabes sacar nectar del trigo
y miel ácida de la cebada.
Alma solitaria y bailarina,
una fuerza invisible te atrajo a mí;
eléctrica, traviesa y juguetona,
una segunda metamorfosis sufrí por ti.
Ojala me convirtiera en flor
para que sobre mis pétalos danzaras,
con tu aleteo llevas rayos de sol
allí donde no queda ni ilusión ni esperanza.
Yo creía conocer la dulzura
hasta que besé tus lágrimas
cuyo sabor reparó la fisura
que a veces separaba nuestras almas.
Te quiero, amante y amiga mía
seguiré revoloteando a tu lado;
gracias a ti me baño enpoesía
y ese es el mejor regalo que me has dado.