El hidalgo navegante
Poeta recién llegado
Mariposa nerudiana
evocas mi ternura
cuando pasas a mi lado.
Tu aroma, envuelve
el aire que me circunda,
es dulce su sabor
y me trae los recuerdos
de unos tiempos añorados.
Cierro los ojos
y absorto me quedo
soñando ilusiones.
Atrás quedan
los rumbos a contraocaso
que nos trae la rutina
y la vida cotidiana.
Atrás quedan
los sueños rotos
las miradas perdidas
las caricias truncadas.
Atrás quedan
las hirientes ironías
los punzantes sarcasmos
los despechos
los desamores.
Atrás queda
la coraza de acero
forjada por el despecho
al calor del fuego
de traiciones y fracasos.
Mariposa nerudiana
gracias
por rodearme en tu vuelo
por entrar en mi seno
por evocarme el recuerdo
de unos tiempos añorados.
evocas mi ternura
cuando pasas a mi lado.
Tu aroma, envuelve
el aire que me circunda,
es dulce su sabor
y me trae los recuerdos
de unos tiempos añorados.
Cierro los ojos
y absorto me quedo
soñando ilusiones.
Atrás quedan
los rumbos a contraocaso
que nos trae la rutina
y la vida cotidiana.
Atrás quedan
los sueños rotos
las miradas perdidas
las caricias truncadas.
Atrás quedan
las hirientes ironías
los punzantes sarcasmos
los despechos
los desamores.
Atrás queda
la coraza de acero
forjada por el despecho
al calor del fuego
de traiciones y fracasos.
Mariposa nerudiana
gracias
por rodearme en tu vuelo
por entrar en mi seno
por evocarme el recuerdo
de unos tiempos añorados.
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