Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Las mariposas de otoño, pierden
adrede su sueño y lo hacen por amor.
No basta el verano para ellas, no,
este es eterno en sus alas y
prolongan la mirada por
encima de todo y hasta del
mar con sus gaviotas perplejas.
Los vientos son una excusa para
danzar, la lluvia otro pretexto para volar
hasta el arcoíris que corona
lo que no se puede dejar, lo
que simplemente no se
puede olvidar .
Vivir para soñar, soñar
para vivir
Para encontrar las razones en
los ojos y agotarlos de mirar,
de sentir sin esperar la próxima
muerte y ser extranjeras en
el puerto decididas a no germinar
solo a amar.
Todas duermen la promesa
primaveral, pero, ellas se quedan y
beben el néctar de sus últimas
flores, se quedan hasta
que se termine la vida, con
la única promesa de volar.
Que fuerte son en su intento y que
débiles fuimos nosotros, siempre
hay promesas celestiales, que
ellas entienden, pues hay
más razones tal vez más
altas que el muro que nos separa.
Nosotros humanos torpes con los
sentidos errados y las palabras
precisas, nos regalamos
el más frio de los inviernos.
Volaríamos, claro, pero se nos fue
la vida intentando, se nos fue
la vida en lo perfecto, ellas
simples mariposas, con los
ojos enamorados sin mas
universo , solo agradecen
su existencia y el momento.
Y vuelan y vuelan sobre mi cabeza
presumiendo su fondo azul, cubiertas
de las ultimas gotas de sol y enseñándome
del amor.
Yo solo miro distancias y trato de
cobijar tu recuerdo con hojas secas
y perfumarlo con lavandas , las
que sembramos en el jardín y
que hoy nutre las alas de dos
seres distintos a nosotros.
Las mariposas de otoño pierden
adrede su sueño y lo hacen
por amor,
nosotros en cambio lo hacemos por
dolor.