mariadelsolar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dejemos que la paz de la mañana
reclame su tributo a la alborada.
Dejemos encendidas nuestras almas
y que el fuego de la noche no se apague.
Dejemos que el amor no sea sosiego
y que los besos abrumen al lucero.
Dejemos que el amor sea un guerrero
que nos haga claudicar en su terreno.
Dejemos que la llama del amor
despierte mariposas en mi pelo
y en tu cintura se duerman mis deseos.
Dejemos las caricias en el viento,
dejemos que remonten las estrellas.
Dejemos mansamente que la luna,
nos ampare por siempre bajo el cielo.
reclame su tributo a la alborada.
Dejemos encendidas nuestras almas
y que el fuego de la noche no se apague.
Dejemos que el amor no sea sosiego
y que los besos abrumen al lucero.
Dejemos que el amor sea un guerrero
que nos haga claudicar en su terreno.
Dejemos que la llama del amor
despierte mariposas en mi pelo
y en tu cintura se duerman mis deseos.
Dejemos las caricias en el viento,
dejemos que remonten las estrellas.
Dejemos mansamente que la luna,
nos ampare por siempre bajo el cielo.