Mariposas

eenciso

Poeta fiel al portal
I
Como semillas equipadas para el vuelo al viento
fuimos entre ovillos de alegría
dando hasta los rincones del bosque artificial,
mamparas de vidrio, pisos lisos, y descomunales estructuras,
la luz del día brilla desde los contornos del edificio, y las lámparas
con los colores del fuego ultravioleta,
se ocupan de la penumbra.
Yo, me ocupo de ti…me contagio de tu forma, y te miro y miro…
en cada apartado al descubierto, otro escaparate que nos consiente,
miradas incrustadas, besos y gestos cuidando el pulso, de nuevo.
II
Sin el amasijo del tráfico en la carretera de los incendios,
entre luces y fumaradas,
cada una de nuestras almas se alza en vuelo como pilotos del destino,
el cielo estrellado, pero oscuro, por lo alto,
nos divisa desde su prudente lejanía
huyo a tu encuentro, y escapas más allá del cenit,
cual luciérnaga de neón,
con los colores de esta noche azul,
el firmamento se sirve una pronta medianoche.
Yo, me sirvo de ti…me contagio de tu recuerdo, y te pienso y pienso…

III
Deseosos por la espera del momento,
que siempre escapa como culpable,
encendemos el televisor con sus voces cómplices del interior...

Envueltos entre las fundas del amor,
completamente sólos,
nuestras pupilas hinchadas nos meten debajo de la piel sedienta,
tus alas se despliegan,
baten los últimos vestigios de las cenizas del día entero juntos,
desde tus labios, otro universo desde su gran explosión, recorre mis venas,
eres mía para siempre, soy tuyo hasta la muerte...

Detrás de tu marcha, ya sólo y recogido en mis hombros,
veo el cuadro de las mariposas de primavera sobre la pared, son cinco. Estáticas, luminosas, sutiles...
coloridos testigos para nuestros susurros y secretos que aún palpitan.

Yo, susurro tu nombre...me mimo en tu calor remanente, y te sueño y sueño.
 
Última edición:
I
Como semillas equipadas para el vuelo al viento
fuimos entre ovillos de alegría
dando hasta los rincones del bosque artificial,
mamparas de vidrio, pisos lisos, y descomunales estructuras,
la luz del día brilla desde los contornos del edificio, y las lámparas
con los colores del fuego ultravioleta,
se ocupan de la penumbra.
Yo, me ocupo de ti…me contagio de tu forma, y te miro y miro…
en cada apartado al descubierto, otro escaparate que nos consiente,
miradas incrustadas, besos y gestos cuidando el pulso, de nuevo.
II
Sin el amasijo del tráfico en la carretera de los incendios,
entre luces y fumaradas,
cada una de nuestras almas se alza en vuelo como pilotos del destino,
el cielo estrellado, pero oscuro, por lo alto,
nos divisa desde su prudente lejanía
huyo a tu encuentro, y escapas más allá del cenit,
cual luciérnaga de neón,
con los colores de esta noche azul,
el firmamento se sirve una pronta medianoche.
Yo, me sirvo de ti…me contagio de tu recuerdo, y te pienso y pienso…

III
Deseosos por la espera del momento,
que siempre escapa como culpable,
encendemos el televisor con sus voces cómplices del interior...

Envueltos entre las fundas del amor,
Y completamente sólos,
Nuestras pupilas hinchadas nos meten debajo de la piel sedienta,
Tus alas se despliegan,
baten los últimos vestigios de las cenizas del día entero juntos,
desde tus labios, otro universo desde su gran explosión, recorre mis venas,
eres mía para siempre, soy tuyo hasta la muerte...

Detrás de tu marcha, ya sólo y recogido en mis hombros,
Veo el cuadro de las mariposas de primavera sobre la pared, son cinco. Estáticas pero resueltas...
Testigos de nuestros susurros y secretos.

Yo, susurro tu nombre...me mimo en tu calor remanente, y te sueño y sueño.
Bello poema de amor, original en su idea y enmarcado en una sensible y certera escritura. Un abrazo amigo eenciso. Paco.
 

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