Norainu
Poeta fiel al portal
Mármol
El cincel explica el contorno de la piedra ya pulida.
Solo puedo admirar el suspiro del polvo en tu cuerpo
que se refleja en el aire.
Ese prisma sucio y a la vez luminoso que da irrealidad a la estancia.
La lengua litúrgica del trazado de tus pestañas,
lenguaje ensamblador de la realidad y la belleza.
Tu figura se recorta en el vacío de las palabras,
mudas y pronunciadas hacia adentro,
como cualquier secreto que no será descubierto.
Allí donde miro eres mármol y síntesis nómina.
Simultáneamente atrapada en mis miradas
y salvajemente libre de tu creador.
En mis manos ya no queda nada de ti.
Tu quietud es tan viva que estoy esperando sin respirar
a que salgas de tu letargo,
del coma profundo que sostiene tu forma en el pedestal.
De mi deseo egoísta naces para vivir más de mil años
y que yo exista en la memoria.
El cincel explica el contorno de la piedra ya pulida.
Solo puedo admirar el suspiro del polvo en tu cuerpo
que se refleja en el aire.
Ese prisma sucio y a la vez luminoso que da irrealidad a la estancia.
La lengua litúrgica del trazado de tus pestañas,
lenguaje ensamblador de la realidad y la belleza.
Tu figura se recorta en el vacío de las palabras,
mudas y pronunciadas hacia adentro,
como cualquier secreto que no será descubierto.
Allí donde miro eres mármol y síntesis nómina.
Simultáneamente atrapada en mis miradas
y salvajemente libre de tu creador.
En mis manos ya no queda nada de ti.
Tu quietud es tan viva que estoy esperando sin respirar
a que salgas de tu letargo,
del coma profundo que sostiene tu forma en el pedestal.
De mi deseo egoísta naces para vivir más de mil años
y que yo exista en la memoria.
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