Josvall.
Poeta adicto al portal
[video=youtube;czSEQcwX2II]http://www.youtube.com/watch?v=czSEQcwX2II[/video]
Acercándome glorioso hacia tus temas.
De otra musa mi letra no es más bella.
Romancera imaginaria de una estrella.
Imagino nada simples tus poemas.
Al igual que las palabras de Neruda.
No cuando se revela la verdad en los temas.
Aquí no hay más verdad que la tuya, cruda.
Magnifica mujer es la grandiosa diosa.
Aquella del encanto cual glamorosa rosa.
Reservo mis amores para fermosa moza.
Tallada cual un granito de bella losa.
Alumbras con tus encanto do mariposa posa.
Mujer mira que me aguanto por ser divino.
Aguanto fulgores diamantinos sin un descanso.
Rodando caminos por el divino vino.
Que dorada fronda cubre tu frágil manto.
Usted, hermosura sin par de sibilino lino.
Esta ardiente vereda de tus poemas canto.
Seria locura agarrar tu talle divino y fino
dejando trabajar solamente la mente,
o podando, algo se rasga y rompe,
su rosal roto dolor, rojo sufriente, ente.
Sorber en fuente pura, sangre perdida ida.
A la vida, la esperanza predestinada, nada.
Ni su euforia de amor, ella convida vida.
Te visita por la tarde la reclamada amada.
O vivir en el paisaje de la aterida herida.
Si me dieran a elegir, yo no te cambio por nada
Acercándome glorioso hacia tus temas.
De otra musa mi letra no es más bella.
Romancera imaginaria de una estrella.
Imagino nada simples tus poemas.
Al igual que las palabras de Neruda.
No cuando se revela la verdad en los temas.
Aquí no hay más verdad que la tuya, cruda.
Magnifica mujer es la grandiosa diosa.
Aquella del encanto cual glamorosa rosa.
Reservo mis amores para fermosa moza.
Tallada cual un granito de bella losa.
Alumbras con tus encanto do mariposa posa.
Mujer mira que me aguanto por ser divino.
Aguanto fulgores diamantinos sin un descanso.
Rodando caminos por el divino vino.
Que dorada fronda cubre tu frágil manto.
Usted, hermosura sin par de sibilino lino.
Esta ardiente vereda de tus poemas canto.
Seria locura agarrar tu talle divino y fino
dejando trabajar solamente la mente,
o podando, algo se rasga y rompe,
su rosal roto dolor, rojo sufriente, ente.
Sorber en fuente pura, sangre perdida ida.
A la vida, la esperanza predestinada, nada.
Ni su euforia de amor, ella convida vida.
Te visita por la tarde la reclamada amada.
O vivir en el paisaje de la aterida herida.
Si me dieran a elegir, yo no te cambio por nada
Josvall.
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