Oscar Alfaro Riv
Poeta recién llegado
"MI PRIMER INGENIERO"
La soledad,
de mi primer
ingeniero,
le tenía perforada
el Aura,
la tristeza en sus ojos,
era un día nublado
sin crepúsculos ni amaneceres.
de mi primer
ingeniero,
le tenía perforada
el Aura,
la tristeza en sus ojos,
era un día nublado
sin crepúsculos ni amaneceres.
Su cuerpo de carne,
no tenía rostro, ni conocía la risa.
no tenía rostro, ni conocía la risa.
Esa tarde de limpieza
de calderas, en el Golfo
Pérsico, con las espaldas mojadas
y chirriando como Anticucho, al contacto
de cañerías con vapor
y, con setenta grados de calor bajo sombra,
(no se podía trabajar más de diez minutos)
me abrió su ataúd
con millones de cadáveres.
de calderas, en el Golfo
Pérsico, con las espaldas mojadas
y chirriando como Anticucho, al contacto
de cañerías con vapor
y, con setenta grados de calor bajo sombra,
(no se podía trabajar más de diez minutos)
me abrió su ataúd
con millones de cadáveres.
Ocho años tenía el niño
Griego, cuando en los comienzos
de la segunda guerra mundial
se lo llevaron los alemanes...
Al niño le lavaron
el cerebro y le convencieron
que era Alemán y lo llevaban
a "Cazar Patos"
(ametrallar a prisioneros fugitivos,
muertos de hambre y desarmados)
hasta que los Aliados
le convencieron de la verdad.
Griego, cuando en los comienzos
de la segunda guerra mundial
se lo llevaron los alemanes...
Al niño le lavaron
el cerebro y le convencieron
que era Alemán y lo llevaban
a "Cazar Patos"
(ametrallar a prisioneros fugitivos,
muertos de hambre y desarmados)
hasta que los Aliados
le convencieron de la verdad.
Desde entonces
sus nombres
fueron: Hambre
con Hielos de Inviernos,
por apellidos, se firmaba:
Torturas,
Muertes
y Crematorios.
sus nombres
fueron: Hambre
con Hielos de Inviernos,
por apellidos, se firmaba:
Torturas,
Muertes
y Crematorios.
A diez años de su partida
pudo volver
de Alemania
a Grecia
y comenzó
a buscar a su familia.
pudo volver
de Alemania
a Grecia
y comenzó
a buscar a su familia.
Los años pasaban
mirando estrellas,
entre tierra
y mar,
entre páginas blancas
de hombre solitario,
que conocía
el lenguaje... de las lágrimas.
mirando estrellas,
entre tierra
y mar,
entre páginas blancas
de hombre solitario,
que conocía
el lenguaje... de las lágrimas.
En continua fuga,
como una ola,
dejo escapar, a quién encendía
sus perfumadas mañanas.
Para que la vida no le diera hijos,
para nunca contarles
de su libro de la guerra...
aquel donde lloraban
de días los recuerdos.
Y de noche...
aullaban los árboles nevados
por "Cazar Patos"
como una ola,
dejo escapar, a quién encendía
sus perfumadas mañanas.
Para que la vida no le diera hijos,
para nunca contarles
de su libro de la guerra...
aquel donde lloraban
de días los recuerdos.
Y de noche...
aullaban los árboles nevados
por "Cazar Patos"