Oscar Alfaro Riv
Poeta recién llegado
HOTEL CINCO ESTRELLAS
El hotel
Cinco Estrellas (playa)
les acogió
con sus brazos abiertos.
Con la deliciosa
frescura de la brisa,
el retumbar
de coquetonas olas,
sirenas
de grandes barcos.
La blandura
del cemento,
en una marquesa
modelo Luis XV,
con un colchón
de plumas de canario.
(Cartones)
Y, en el aliento
final de la noche
El molino de viento,
con sus aspas de recuerdos.
Se encaletaban
a las dos de la madrugada
a dormir con un ojo,
el otro, hacía guardia
a la policía.
A las cinco de la mañana,
el chapoteo,
canturriado,
gritado y bien hueveado,
de dos centenares de lolos
de la tercera edad.
Les sonaba
como un maleficio
de mar,
preparándolos
para lo que les esperaba
allá lejos
En el Golfo Pérsico.
Cinco Estrellas (playa)
les acogió
con sus brazos abiertos.
Con la deliciosa
frescura de la brisa,
el retumbar
de coquetonas olas,
sirenas
de grandes barcos.
La blandura
del cemento,
en una marquesa
modelo Luis XV,
con un colchón
de plumas de canario.
(Cartones)
Y, en el aliento
final de la noche
El molino de viento,
con sus aspas de recuerdos.
Se encaletaban
a las dos de la madrugada
a dormir con un ojo,
el otro, hacía guardia
a la policía.
A las cinco de la mañana,
el chapoteo,
canturriado,
gritado y bien hueveado,
de dos centenares de lolos
de la tercera edad.
Les sonaba
como un maleficio
de mar,
preparándolos
para lo que les esperaba
allá lejos
En el Golfo Pérsico.