Francisco Iván Pazualdo
Poeta veterano en el portal
Más allá de este loco
Más allá de este loco que nunca dejo de pensarte,
había un cisne con hipotermia que le gritaba
a la nariz del sol por una sola respiración,
había un otoño con ganas de hacer su aparición en marzo,
caerse en tus pechos que parecen catedrales barrocas
de azúcar y vainilla
Había premolares que se duchaban adivinando
si llegarían a ser parodias para la conjuntivitis,
había risas sin ganas de reírse, pero si vieras mis dedos rapados
por las esquinas de una calle iracunda Te sorprenderías.
Más allá de extrañarte, me retumbaba el sarampión
que tenían las noches, no encontraban la dosis o el repelente
para mosquitos descalzos por amor.
Más allá de las matemáticas, contando los segundos sin ti,
estaban tus manos imaginarias en las mías,
cada fin de semana siempre te dedicaba un té de canela
que besaba con mesura, con displicencia, ya que siempre
me arrullaba el olor
Más allá de los viernes sin luna, se que siempre estuviste conmigo,
en buenas y malas, en bromas sin ser bromas, y más allá de este loco,
estaba otro loco que siempre negó amarte,
por que lo que más hacia era eso Amarte y amarte.
Más allá de este loco que nunca dejo de pensarte,
había un cisne con hipotermia que le gritaba
a la nariz del sol por una sola respiración,
había un otoño con ganas de hacer su aparición en marzo,
caerse en tus pechos que parecen catedrales barrocas
de azúcar y vainilla
Había premolares que se duchaban adivinando
si llegarían a ser parodias para la conjuntivitis,
había risas sin ganas de reírse, pero si vieras mis dedos rapados
por las esquinas de una calle iracunda Te sorprenderías.
Más allá de extrañarte, me retumbaba el sarampión
que tenían las noches, no encontraban la dosis o el repelente
para mosquitos descalzos por amor.
Más allá de las matemáticas, contando los segundos sin ti,
estaban tus manos imaginarias en las mías,
cada fin de semana siempre te dedicaba un té de canela
que besaba con mesura, con displicencia, ya que siempre
me arrullaba el olor
Más allá de los viernes sin luna, se que siempre estuviste conmigo,
en buenas y malas, en bromas sin ser bromas, y más allá de este loco,
estaba otro loco que siempre negó amarte,
por que lo que más hacia era eso Amarte y amarte.