Moisés Hernández González
Poeta recién llegado
Estaremos perdidos en un bosque de truenos,
de inconclusos peligros para siempre rodeados,
vagaremos sin rumbo, en pos de mundos plenos,
mas el cielo de guia nos guardará en los vados.
Miraremos un muro que exija nuestro freno,
pero en impulsos hoscos se verá atravesado,
porque no existe freno para tu mar sereno,
para mi fuego lento, para el vapor amado.
Lo tibio del silencio, la furia de estos giros,
todo se irá cambiando, todos se harán diafanos,
la risa se hará llanto y el llanto hará suspiros.
Estaremos fortuitos y seremos ancianos,
quizás tú te me hundas o yo esté sin respiros,
pero las almas nuestras, unirán nuestras manos.

de inconclusos peligros para siempre rodeados,
vagaremos sin rumbo, en pos de mundos plenos,
mas el cielo de guia nos guardará en los vados.
Miraremos un muro que exija nuestro freno,
pero en impulsos hoscos se verá atravesado,
porque no existe freno para tu mar sereno,
para mi fuego lento, para el vapor amado.
Lo tibio del silencio, la furia de estos giros,
todo se irá cambiando, todos se harán diafanos,
la risa se hará llanto y el llanto hará suspiros.
Estaremos fortuitos y seremos ancianos,
quizás tú te me hundas o yo esté sin respiros,
pero las almas nuestras, unirán nuestras manos.