Francisco Iván Pazualdo
Poeta veterano en el portal
Más allá
Más allá de los charcos de luceros que ingerí,
yo escudriñé en la solapa de tu cuello dulce
esa estirpe de volcanes inactivos.
Recuerdo que estuve sentado a un lado
de las muecas de tu alma
y estornudé mi memoria, mis recuerdos,
en todo tu cuerpo
Enmudecías como los cipreses, como los sueños.
Más allá de recordar, que como un suspiro corría
para alcanzar la huella que había dejado la inocencia,
me puse a buscar en el océano la fogata
de un consuelo que nunca te negué
y concebimos que cabía tu piel en mi piel,
no sé qué hicimos cuando nos atrapó la luna
en sus brazos, quizás bifurcamos el abecedario
y lo escondimos en la playa.
Más allá de que nos guiñara un poco la desigualdad,
nos reímos del paraíso que revoloteaba
sobre nuestras cabezas enmarañadas,
nos disfrazamos de desnudez
Y vi pasar a la esperanza muy garba y muy santa,
mientras que yo me hacía verbo en tus labios
de fuego que sabían a amapola
y a coral.
Más allá de los charcos de luceros que ingerí,
yo escudriñé en tu sosiego
La última fragancia inexplorable.
Dedicado al único amor de mi vida.Te amo Margarita.
Más allá de los charcos de luceros que ingerí,
yo escudriñé en la solapa de tu cuello dulce
esa estirpe de volcanes inactivos.
Recuerdo que estuve sentado a un lado
de las muecas de tu alma
y estornudé mi memoria, mis recuerdos,
en todo tu cuerpo
Enmudecías como los cipreses, como los sueños.
Más allá de recordar, que como un suspiro corría
para alcanzar la huella que había dejado la inocencia,
me puse a buscar en el océano la fogata
de un consuelo que nunca te negué
y concebimos que cabía tu piel en mi piel,
no sé qué hicimos cuando nos atrapó la luna
en sus brazos, quizás bifurcamos el abecedario
y lo escondimos en la playa.
Más allá de que nos guiñara un poco la desigualdad,
nos reímos del paraíso que revoloteaba
sobre nuestras cabezas enmarañadas,
nos disfrazamos de desnudez
Y vi pasar a la esperanza muy garba y muy santa,
mientras que yo me hacía verbo en tus labios
de fuego que sabían a amapola
y a coral.
Más allá de los charcos de luceros que ingerí,
yo escudriñé en tu sosiego
La última fragancia inexplorable.
Dedicado al único amor de mi vida.Te amo Margarita.
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:: TE LO DA UNA SIRENITA LOCA ::
::AJAJAJAJ
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