Que os pudiera divertir
sin que el tren vaya despacio,
y aunque sea breve el espacio
un chiste voy a decir:
En unos baños, por cierto,
se encontraba un general
al que hicieron un injerto
de piel, sin dejar señal.
Pusieron en su trasero
la del glúteo de un teniente,
y esa vez un majadero
le agarraba ahí sonriente.
El general simplemente
ni cuenta se estaba dando,
y le dijo su asistente:
Señor lo están pellizcando.
Y el general muy sincero,
le contestó escuetamente:
No hay problema compañero,
porque son las del teniente.