¡Más, más tormento!

lesmo

Poeta veterano en el portal

¡Más, más tormento!


Mi espíritu sumiso ante mi dama
–que viste cuero negro, con flagelo–,
se enerva, de manera que ya anhelo
me espose en el varal, sobre la cama.

Mi espalda solícita reclama
su restañar, con bridas de mi pelo
corto me lleve pues no me rebelo
a tanta autoridad cuando es el ama.

Viviré en la obediencia día a día,
servil a cuanto ordene, y mi contento
será su voluntad sobre la mía.

Qué placer me dará si el sufrimiento,
enérgica, me infringe y con porfía:
¡La amaré más y más, si más tormento!
 
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¡Más, más tormento!


Mi espíritu sumiso ante mi dama
–que viste cuero negro y con flagelo–,
se enerva del tal modo que ya anhelo
me espose en el varal, sobre la cama.

Mi espalda solícita reclama
su restañar, con bridas de mi pelo
corto me lleve pues no me rebelo
a tanta autoridad cuando es el ama.

Viviré en la obediencia día a día,
servil a cuanto ordene, y mi contento
será su voluntad sobre la mía.

Qué placer me dará si el sufrimiento,
enérgica, me infringe y con porfía:
¡La amaré más y más, si más tormento!

En el amor hay gustos para todo... magnifica composición, amigo Salvador, enhorabuena por tu arte. Un abrazo, y el ferviente deseos, de que tengas un estupendo fin de semana.
 
En el amor hay gustos para todo... magnifica composición, amigo Salvador, enhorabuena por tu arte. Un abrazo, y el ferviente deseos, de que tengas un estupendo fin de semana.
Así es, tal como dices, TribuZen. Celebro que esta propuesta haya sido de tu agrado. Muchas gracias por lo amable de tu comentario.
Con un abrazo, también deseo que tus días sean muy felices.
Salvador.
 

¡Más, más tormento!


Mi espíritu sumiso ante mi dama
–que viste cuero negro y con flagelo–,
se enerva del tal modo que ya anhelo
me espose en el varal, sobre la cama.

Mi espalda solícita reclama
su restañar, con bridas de mi pelo
corto me lleve pues no me rebelo
a tanta autoridad cuando es el ama.

Viviré en la obediencia día a día,
servil a cuanto ordene, y mi contento
será su voluntad sobre la mía.

Qué placer me dará si el sufrimiento,
enérgica, me infringe y con porfía:
¡La amaré más y más, si más tormento!
El sado abre sus alas en tus versos. Una musa dominatrix los conduce. Bella y elegante manera de relatarnos tal episodio. Un gusto querido Salvador.
 

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