Maroc
Alberto
Me gustaría ver las estrellas
en esta macro urbe brillando
en el inmenso cielo
pero sólo veo un ataúd
de color gris plomizo;
el futuro es el presente
y esta aquí para hacer pagar
al ser humano tantas mentiras
y tanto dolor infligido sin
sentido alguno.
Lágrimas de fuego me queman el alma
mientras los sentimientos se compran
y se venden por el interés,
me atrevo a gritar buscando
respuestas pero nadie responde
y el silencio asusta,
veo un camposanto siniestro, sin paz
y con muchos nichos llenos de despojos;
todo casquería que a nadie
le importa desde hermosos pisos,
modernos, preciosos,
con tele por cable donde ver
matanzas a eso de las tres,
mientras comes algo,
pero no te importan esas tonterías.
¡Qué caos nos rodea, hermano, hermana,
amigo!
Soy un aspecto
de la consciencia
en tu alma me dijo la mariposa,
¡vive la unidad y se libre!
Aprendamos en estos minutos
cerca de nuestro interior,
coloquemos ambos pies sobre el suelo
y todos los pensamientos se apartarán,
la luz traspasa nuestra respiración,
nos envuelve,
la verdad no es la apariencia
así como sus aguas se llevaron
a cabo aguantando el peso
como unos raíles bajo el tren,
celebra con agilidad los
sucesos más importantes
o se volverán grises con el tiempo
bajo un ritmo destructor jamás visto,
es un mundo vano,
pongamonos manos a la obra.
Morir por una causa asquerosa
es sólo una cosa; malo
pero merece la pena ser un cadáver
pudriéndose bajo el sol
mientras es devorado
por los gusanos y las moscas
tras luchar en una contienda
hija de una explosión prendida
con el fuego y las manos de la libertad.
Por las calles corren ríos
de fango ensangrentado
amante de la metralla
de un helicóptero Apache made in USA
que rompe los huesos
y despedaza la carne de los inocentes
como una picadora asesina
que mata la libertad, el amor,
las buenas intenciones... la vida.
Hay muertos que siempre van
dentro de mi ser y me llenan
de fuerza para acabar
con los canallas que viven
rebozados en odio y avaricia
creada como una rutina en nuestro mundo
convertido en un circo macabro
teñido del luto que trae los proyectiles
de un M230 nacido
para guerras sin más lógica
que el sucio dinero.
Acabaré con ellos acompañado
de mi propia sombra,
nunca les daré tregua,
hasta la muerte.
en esta macro urbe brillando
en el inmenso cielo
pero sólo veo un ataúd
de color gris plomizo;
el futuro es el presente
y esta aquí para hacer pagar
al ser humano tantas mentiras
y tanto dolor infligido sin
sentido alguno.
Lágrimas de fuego me queman el alma
mientras los sentimientos se compran
y se venden por el interés,
me atrevo a gritar buscando
respuestas pero nadie responde
y el silencio asusta,
veo un camposanto siniestro, sin paz
y con muchos nichos llenos de despojos;
todo casquería que a nadie
le importa desde hermosos pisos,
modernos, preciosos,
con tele por cable donde ver
matanzas a eso de las tres,
mientras comes algo,
pero no te importan esas tonterías.
¡Qué caos nos rodea, hermano, hermana,
amigo!
Soy un aspecto
de la consciencia
en tu alma me dijo la mariposa,
¡vive la unidad y se libre!
Aprendamos en estos minutos
cerca de nuestro interior,
coloquemos ambos pies sobre el suelo
y todos los pensamientos se apartarán,
la luz traspasa nuestra respiración,
nos envuelve,
la verdad no es la apariencia
así como sus aguas se llevaron
a cabo aguantando el peso
como unos raíles bajo el tren,
celebra con agilidad los
sucesos más importantes
o se volverán grises con el tiempo
bajo un ritmo destructor jamás visto,
es un mundo vano,
pongamonos manos a la obra.
Morir por una causa asquerosa
es sólo una cosa; malo
pero merece la pena ser un cadáver
pudriéndose bajo el sol
mientras es devorado
por los gusanos y las moscas
tras luchar en una contienda
hija de una explosión prendida
con el fuego y las manos de la libertad.
Por las calles corren ríos
de fango ensangrentado
amante de la metralla
de un helicóptero Apache made in USA
que rompe los huesos
y despedaza la carne de los inocentes
como una picadora asesina
que mata la libertad, el amor,
las buenas intenciones... la vida.
Hay muertos que siempre van
dentro de mi ser y me llenan
de fuerza para acabar
con los canallas que viven
rebozados en odio y avaricia
creada como una rutina en nuestro mundo
convertido en un circo macabro
teñido del luto que trae los proyectiles
de un M230 nacido
para guerras sin más lógica
que el sucio dinero.
Acabaré con ellos acompañado
de mi propia sombra,
nunca les daré tregua,
hasta la muerte.
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