Más reflexiones

Felipe Antonio Santorelli

Poeta que considera el portal su segunda casa
Mar, océano, piélago, mi salitroso amigo.
Orchila de blancas y cálidas arenas.
Mamo, meseta árida y siempre estiva,
de todas las mesetas, la más altiva.

Mergellina, lungomare enamorado a los pies del Vesubio,
gigante dormido, bello durmiente, silente, callado,
perpetuo amenazante que parece domado,
adorado tormento de una ciudad milenaria.

Mar, océano, piélago, mi salitroso amigo,
Oricao y Tarma, Tacoa y Arrecife.
Las Tunitas, que de tunas ya te quedan pocas,
y muy pocas gaviotas, fragatas y pelícanos.

Y en las playas de todo el orbe terrestre:
pedruscos y latas, piedrecillas y vidrios...
vidrios alisados, opacados por el cándido salitre,
se parecen tanto a mi corazón
alisado y opacado por desmanes, desplantes, desengaños.

El patito feo nunca se trocó en cisne real;
el sapo verde jamás se transformó en príncipe azul;
muy a pesar de todos los besos de todas las princesas rosadas
que besaron una y otra vez sus verdes mejillas de sapo.
El sapito se quedó verde y nunca dejó de croar.
Jamás se volvió azul...
Azul marino, ecuóreo, divino,
todo un océano encerrado en una botella de Parfait Amour.
Pero el amor perfecto es Dios
únicamente Dios.
Nadie más que Dios.

Dios: ¿qué pasó con mi media naranja?
alguien se la comió a mis espaldas
o acaso se extinguieron las naranjas.

Si no existe, no importa, dame entonces una media pera,
o una media parchita, o una media manzana
-ni se te ocurra darme una media banana-
o una media toronja, o una media uva...
... aunque sea dame una media tunita
con todo y sus espinas.

Me las calo las espinas,
me las calo
con tal de no envejecer solo...














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Mar, océano, piélago, mi salitroso amigo;
Orchila de blancas y cálidas arenas,
Mamo, meseta árida y siempre estiva,
de todas las mesetas, la más altiva.

Mergellina, lungomare enamorado a los pies del Vesubio,
gigante dormido, bello durmiente, silente, callado,
perpetuo amenazante que parece domado,
adorado tormento de una ciudad milenaria.

Mar, océano, piélago, mi salitroso amigo,
Oricao y Tarma, Tacoa y Arrecife,
Las Tunitas, que de tunas ya te quedan pocas,
y muy pocas gaviotas, fragatas y pelícanos.

Y en las playas de todo el orbe terrestre:
pedruzcos y latas, piedrecillas y vídrios...
vídrios alisados, opacados por el cándido salitre,
se parecen tanto a mi corazón
alisado y opacado por desmanes, desplantes, desengaños.

El patito feo nunca se trocó en cisne real;
el sapo verde jamás se transformó en príncipe azul;
muy a pesar de todos los besos de todas las princesas rosadas
que besaron una y otra vez sus verdes mejillas de sapo.
El sapito se quedó verde y nunca dejó de croar.
Jamás se volvió azul...
Azul marino, ecuóreo, divino,
todo un océano encerrado en una botella de Parfait Amour.
Pero el amor perfecto es Dios
únicamente Dios.
Nadie más que Dios.

Dios: ¿qué pasó con mi media naranja?
alguien se la comió a mis espaldas
o acaso se extinguieron las naranjas.

Si no existe, no importa, dame entonces una media pera,
o una media parchita, o una media manzana
-ni se te ocurra darme una media banana-
o una media toronja, o una media uva...
...aunque sea dame una media tunita
con todo y sus espinas.

Me las calo las espinas,
me las calo
con tal de no envejecer solo...

Rarísimo, sinuoso y bello poema. Tiene la virtud de atraparte en su lectura.
Me encantó. y hay que volverlo a leer...
Ricardo
 
Que hermoso poema, hay muchisisima dulzura en tus peticiones al creador, y me maravilla la idea de conocer parajes en los ojos de un asiduo observador...me encantó tu escrito, abrazos
 
Mar, océano, piélago, mi salitroso amigo;
Orchila de blancas y cálidas arenas,
Mamo, meseta árida y siempre estiva,
de todas las mesetas, la más altiva.

Mergellina, lungomare enamorado a los pies del Vesubio,
gigante dormido, bello durmiente, silente, callado,
perpetuo amenazante que parece domado,
adorado tormento de una ciudad milenaria.

Mar, océano, piélago, mi salitroso amigo,
Oricao y Tarma, Tacoa y Arrecife,
Las Tunitas, que de tunas ya te quedan pocas,
y muy pocas gaviotas, fragatas y pelícanos.

Y en las playas de todo el orbe terrestre:
pedruzcos y latas, piedrecillas y vídrios...
vídrios alisados, opacados por el cándido salitre,
se parecen tanto a mi corazón
alisado y opacado por desmanes, desplantes, desengaños.

El patito feo nunca se trocó en cisne real;
el sapo verde jamás se transformó en príncipe azul;
muy a pesar de todos los besos de todas las princesas rosadas
que besaron una y otra vez sus verdes mejillas de sapo.
El sapito se quedó verde y nunca dejó de croar.
Jamás se volvió azul...
Azul marino, ecuóreo, divino,
todo un océano encerrado en una botella de Parfait Amour.
Pero el amor perfecto es Dios
únicamente Dios.
Nadie más que Dios.

Dios: ¿qué pasó con mi media naranja?
alguien se la comió a mis espaldas
o acaso se extinguieron las naranjas.

Si no existe, no importa, dame entonces una media pera,
o una media parchita, o una media manzana
-ni se te ocurra darme una media banana-
o una media toronja, o una media uva...
...aunque sea dame una media tunita
con todo y sus espinas.

Me las calo las espinas,
me las calo
con tal de no envejecer solo...

Un poema lleno de bellas imágenes que me transportaron en un océano de lenguaje poetico. al final del poema cambias el ritmo y el lenguaje pético y romantico y al final del poema me sacas de ritmo....es una suplica para encotrar ese amor....Me gustó...Te dejo mis estrellas y mis saludos*Coral*
 

Entre más de 1500 poemas publicados en esta semana:
POEMA RECOMENDADO POR EL JURADO DE
MUNDOPOESIA.COM

27.07.07


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CON TODO EL CARIÑO DE MUNDOPOESIA.COM
 
Es una joya, una magistral obra, ese deseo se cumplira, con la fe que tienes se hará realidad, además el mar concede todo.
Felipe, me alegro mucho del reconocimiento que te han otorgado, no me extraña, con poemas como este, felicidades compañero.
 
Ante todo le doy gracias a Dios por darme don e inspiración, luego gracias al portal por darme la oportunidad de estampar todo el gamelotero loco que me atosiga entre sus páginas, al jurado por escoger este poema entre los recomendados y a todos por compartir conmigo la vida.

Lo único que nos llevamos una vez que estamos ante el lecho de muerte
es lo que hemos alcanzado a compartir en esta vida.
(Tonino Santorelli).

Y yo sé que cuando muera me llevaré el cariño de un montón de poetas de este mundo.
PD.:
¿Quién lo diría?, a la final resultó que un poquito de poeta tengo.
Abrazos a todo el jurado.
Besos aframbuesados para tí, Julia y para todas las musas del jurado.
 
Cuando es obligada, así es, sin embargo amigo mío, la vida me ha enseñado que son los momentos de soledad, los que nos enfrentan a nosotros mismos, obligándonos a hacer inventario del pasado, para así conquistar un mejor futuro.
A veces la soledad es la mayor bendición que Dios pueda regalarnos.
Mis abrazos caribeños para tí.
Tonino.
 

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