Alberto Amaris
Poeta que considera el portal su segunda casa

Más tarde, ella decía, y en su larga espera
la noche vistió de sepulcro con su manto,
el paraje de su ausencia por mi campo
y de verde a negro me tiño la primavera.
Más tarde decía ella y velé la noche entera,
solitario entre luces de neón y de quebranto
bebiendo de su misma copa el trago amargo
aguardando vigoroso, aferrarme a su cadera.
Más tarde, le escuche decir estando afuera,
como témpano sus brazos me tomaron
y en la cárcel de mis sueños trasnochados
el deseo de pasión, pasó a quimera.
Más tarde, le busque yo en su frontera
y aunque sordos mis oídos se quedaron
por el verbo de su boca y de sus labios
mas tarde, ahora no, decía ella.
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