Viento de américa
Poeta adicto al portal
Los besos, antes de dormir,
según donde los pongas,
son un arma de doble filo:
en los ojos,
un potente somnífero;
en la boca o un poco más allá,
garantizan una noche de vigilia
como reunión de gatos en la azotea.
Y si todavía quedan labios
por la mañana,
en ayunas,
estratégicamente colocados en la espalda,
tienen el poder de regresarte el alma al cuerpo.
Acompañados con jugo de naranja,
pan, mantequilla y mermelada,
apenas rozando el cuello,
sientes cómo se te enchina la piel
en todo el espinazo.
Antes de salir,
es importante llevar una dotación de besos.
Nunca se sabe cuándo ocurrirá una emergencia.
Dos o tres en la cartera, o en la bolsa de la camisa,
te sacan de cualquier apuro.
según donde los pongas,
son un arma de doble filo:
en los ojos,
un potente somnífero;
en la boca o un poco más allá,
garantizan una noche de vigilia
como reunión de gatos en la azotea.
Y si todavía quedan labios
por la mañana,
en ayunas,
estratégicamente colocados en la espalda,
tienen el poder de regresarte el alma al cuerpo.
Acompañados con jugo de naranja,
pan, mantequilla y mermelada,
apenas rozando el cuello,
sientes cómo se te enchina la piel
en todo el espinazo.
Antes de salir,
es importante llevar una dotación de besos.
Nunca se sabe cuándo ocurrirá una emergencia.
Dos o tres en la cartera, o en la bolsa de la camisa,
te sacan de cualquier apuro.