jose angel pizarro nogues
Poeta recién llegado
Más vida es lo que necesitamos
El parloteo de las criaturas,
la huella del aire sobre el pulmón,
el sabor de unos labios vacíos,
el desfile de muñecas antiguas,
la bebida en la que resbala el corazón.
Todo es una voz olvidada en un gramófono perdido.
Existe la vieja patraña mística con su disfraz de cuerdas y cuchillas,
la alcoba de los niños dormidos donde el sol no llegaba,
las voces de los perros en el atasco de tráfico
y esos cuerpos que te toman por asalto
en la periferia de la cordura.
La luz que quema en las entrañas
con sus mariposas veloces de papel de revista,
pechos abiertos por el navajazo del dolor,
mientras muy lejos hay una calle gris preparada para la lluvia,
espinosos silbidos, decadentes egos maquillados
y la mujer tiene una sombra en sus palabras,
látigos de hielo en sus frases.
Siempre el secreto:
volver a las cenizas
del torrente de almas.
Recuerdos de cuando fuimos dos.
El parloteo de las criaturas,
la huella del aire sobre el pulmón,
el sabor de unos labios vacíos,
el desfile de muñecas antiguas,
la bebida en la que resbala el corazón.
Todo es una voz olvidada en un gramófono perdido.
Existe la vieja patraña mística con su disfraz de cuerdas y cuchillas,
la alcoba de los niños dormidos donde el sol no llegaba,
las voces de los perros en el atasco de tráfico
y esos cuerpos que te toman por asalto
en la periferia de la cordura.
La luz que quema en las entrañas
con sus mariposas veloces de papel de revista,
pechos abiertos por el navajazo del dolor,
mientras muy lejos hay una calle gris preparada para la lluvia,
espinosos silbidos, decadentes egos maquillados
y la mujer tiene una sombra en sus palabras,
látigos de hielo en sus frases.
Siempre el secreto:
volver a las cenizas
del torrente de almas.
Recuerdos de cuando fuimos dos.