nicte
Poeta asiduo al portal
El rostro de la muerte
Inminente se asomaba tal cual león hambriento
El cielo, se iluminaba con luces de bengala
Hacia el presagio de tertulia de matanza
(ya pasara, hijo mió, tu muerte no será en vano)
En la plaza principal,
brotados los niños amantes del ruelo salieron,
con ojos de cristal y vestidos de esperanza
-defiendo mis derechos, porque en mi cabeza existe el futuro,
Aunque en tus libros, sumises mi grito y me vistas de ceniza-
y mientras EL GRITO incauto y sincero del proletariado
se escuchaba confundido entre las sombras de muerte
el puto Echeverría, hechaba con hastió el plomerio de mierda
Derramando la sangre de la libertad
de la vida
de la juventud
de la risa
de la expresión.
Y contaba uno a uno a los hombres y violaba una a una a las mujeres,
Para prepararlas, para la masacre.
(No llores hija mía, tu cuerpo no será ultrajado en vano)
Disparo
Grito
Bomba
Sangre
Dolor
Muerte
Ignorancia
Injusticia…..
Y la risa del Gobierno…
Que siempre jode…
¡la falta de beatitud, amarrando la danza bélica!
¡estudiantes sin zapatos, sin libertad, sin cabeza!
¡presidentes con soldados, con pistolas, con países!
¡Echeverría y Ordaz, hechandose una chela, con sabor a tripas, mientras ven el espectáculo desde su balcón, cagados de risa!
Pero no, hoy no,
Aunque el tiempo sea brujula…
Seguiremos gritando…
Seguiremos luchando…
Seguiremos rompiendo...
Para que tu muerte no haya sido en vano.
Este poema es dedicado a todas las aproximadamente 1,000 personas que constituían el movimiento estudiantil que lucho y murió por la libertad la noche del dos de octubre del 1968 en la plaza de armas de Tlatelolco en la cuidad de México.
a las familias que lloraron sin parar al ver que los cadáveres de sus hijos inundaban las calles y los edificios,
al ideal de libertad y expresión que todos los jóvenes fervientemente defenderemos hasta la muerte
a todos los soldados que por ser sumisos siguieron las ordenes de una jauría de lobos hambrientos de poder y murieron en la escena
a mi querido México, que no tiene la culpa de los moustros que lo habitan
y por ultimo, a Gustavo Díaz Ordaz y a Luís Echeverría, jefes de esta masacre y diablos en la tierra…
púdranse y no se rían …que el que ríe al ultimo ríe mejor…
las cosas siempre caen por su propio peso.
Ya pagaran…
Inminente se asomaba tal cual león hambriento
El cielo, se iluminaba con luces de bengala
Hacia el presagio de tertulia de matanza
(ya pasara, hijo mió, tu muerte no será en vano)
En la plaza principal,
brotados los niños amantes del ruelo salieron,
con ojos de cristal y vestidos de esperanza
-defiendo mis derechos, porque en mi cabeza existe el futuro,
Aunque en tus libros, sumises mi grito y me vistas de ceniza-
y mientras EL GRITO incauto y sincero del proletariado
se escuchaba confundido entre las sombras de muerte
el puto Echeverría, hechaba con hastió el plomerio de mierda
Derramando la sangre de la libertad
de la vida
de la juventud
de la risa
de la expresión.
Y contaba uno a uno a los hombres y violaba una a una a las mujeres,
Para prepararlas, para la masacre.
(No llores hija mía, tu cuerpo no será ultrajado en vano)
Disparo
Grito
Bomba
Sangre
Dolor
Muerte
Ignorancia
Injusticia…..
Y la risa del Gobierno…
Que siempre jode…
¡la falta de beatitud, amarrando la danza bélica!
¡estudiantes sin zapatos, sin libertad, sin cabeza!
¡presidentes con soldados, con pistolas, con países!
¡Echeverría y Ordaz, hechandose una chela, con sabor a tripas, mientras ven el espectáculo desde su balcón, cagados de risa!
Pero no, hoy no,
Aunque el tiempo sea brujula…
Seguiremos gritando…
Seguiremos luchando…
Seguiremos rompiendo...
Para que tu muerte no haya sido en vano.
Este poema es dedicado a todas las aproximadamente 1,000 personas que constituían el movimiento estudiantil que lucho y murió por la libertad la noche del dos de octubre del 1968 en la plaza de armas de Tlatelolco en la cuidad de México.
a las familias que lloraron sin parar al ver que los cadáveres de sus hijos inundaban las calles y los edificios,
al ideal de libertad y expresión que todos los jóvenes fervientemente defenderemos hasta la muerte
a todos los soldados que por ser sumisos siguieron las ordenes de una jauría de lobos hambrientos de poder y murieron en la escena
a mi querido México, que no tiene la culpa de los moustros que lo habitan
y por ultimo, a Gustavo Díaz Ordaz y a Luís Echeverría, jefes de esta masacre y diablos en la tierra…
púdranse y no se rían …que el que ríe al ultimo ríe mejor…
las cosas siempre caen por su propio peso.
Ya pagaran…