Amanece, los infames lo resienten.
El flujo del tiempo lo difama.
Anochece, los impuros lo presienten.
El pulso de la sangre los inflama.
El hostal es cueva de roedores.
La villa el campo de placeres.
El hoy se apaga para muchos.
El ayer a la historia los adhiere.
Así tanto la dama fiel
como el caballero vulnerable,
serán por destino perseguidos,
sometidos y obligados;
a sufrir malheridos,
a las sombras confinados.
No te exentan aquellos ruegos,
ni siquiera para implorar.
El claroscuro no fija rasgos,
así te acoge por mero azar.
Bestias y calumnias;
demonios y vampiras,
ángeles de blanco
que se muestran cual arpías.
Están aquí los caídos de la noche.
Vienen por más almas,
a robar sus credos
y cambiarlos por infamias.
Vela por tus sueños.
Guárdalos de ida.
Recoge tus recuerdos
y entiérralos en vida.
Al grito del dolor
responde el de placer.
Ya no hay raza ni cultura,
que te pueda proteger.
El alba alguna vez te concedió nacer
entre cantos y alegrías;
hoy las horas son sombrías;
adecuadas para perecer.
Entre nubes negras se oculta el día;
la calma muere desangrada
y entre esos mantos de agonía,
el feudo criminal sentencia su llegada:
Que la negra noche proclame sus dominios;
que se muestre en su forma que estremece.
Que los seres de inframundo cobren vida y se levanten,
y reclamen insaciables las almas de los vivos
Ayer atestiguaste la mañana.
Mañana no hay nada por hacer,
pues hoy haz de morir al anochecer
Vampiros II - 03/'09
El flujo del tiempo lo difama.
Anochece, los impuros lo presienten.
El pulso de la sangre los inflama.
El hostal es cueva de roedores.
La villa el campo de placeres.
El hoy se apaga para muchos.
El ayer a la historia los adhiere.
Así tanto la dama fiel
como el caballero vulnerable,
serán por destino perseguidos,
sometidos y obligados;
a sufrir malheridos,
a las sombras confinados.
No te exentan aquellos ruegos,
ni siquiera para implorar.
El claroscuro no fija rasgos,
así te acoge por mero azar.
Bestias y calumnias;
demonios y vampiras,
ángeles de blanco
que se muestran cual arpías.
Están aquí los caídos de la noche.
Vienen por más almas,
a robar sus credos
y cambiarlos por infamias.
Vela por tus sueños.
Guárdalos de ida.
Recoge tus recuerdos
y entiérralos en vida.
Al grito del dolor
responde el de placer.
Ya no hay raza ni cultura,
que te pueda proteger.
El alba alguna vez te concedió nacer
entre cantos y alegrías;
hoy las horas son sombrías;
adecuadas para perecer.
Entre nubes negras se oculta el día;
la calma muere desangrada
y entre esos mantos de agonía,
el feudo criminal sentencia su llegada:
Que la negra noche proclame sus dominios;
que se muestre en su forma que estremece.
Que los seres de inframundo cobren vida y se levanten,
y reclamen insaciables las almas de los vivos
Ayer atestiguaste la mañana.
Mañana no hay nada por hacer,
pues hoy haz de morir al anochecer
Vampiros II - 03/'09
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