Masticando el paraíso entrepiernado
que tanto tiempo resguardaste
se saltaron los latidos
al tiempo que se perdió el aliento.
No dejamos un segundo para el reposo
y sujetando tus manos contra la cabecera
se nos hizo verdaderamente tarde.
Si no fuera por la puerta aporreada
seguiríamos de madrugada y noche.
Los infantes no entienden de corbatas
ni de marcas en las puertas expuestas...
tal vez captarían un tanto
si no contuvieras tus exclamaciones.
Por ello, mujer de todas mis travesuras,
deja salir con tu aliento la misma voz sin tapujos.
¿Qué se asustan los niños?
No será sino para que entiendan
que estamos buscando un nuevo hermano para ellos
que tanto tiempo resguardaste
se saltaron los latidos
al tiempo que se perdió el aliento.
No dejamos un segundo para el reposo
y sujetando tus manos contra la cabecera
se nos hizo verdaderamente tarde.
Si no fuera por la puerta aporreada
seguiríamos de madrugada y noche.
Los infantes no entienden de corbatas
ni de marcas en las puertas expuestas...
tal vez captarían un tanto
si no contuvieras tus exclamaciones.
Por ello, mujer de todas mis travesuras,
deja salir con tu aliento la misma voz sin tapujos.
¿Qué se asustan los niños?
No será sino para que entiendan
que estamos buscando un nuevo hermano para ellos