Agatha Maquiavela
Poeta recién llegado
Te vi pasar, tan hermosa
y muerta como siempre.
Tu tez blanca y pálida
que me estremece
se veía tan sublime
a la luz de la luna llena.
Tus ojos, abismos llenos,
llenos de misterio y soledad.
Tus ojos opacos y bellos
me llenaron de angustia
y desesperación
¡porque no son míos!
Tu violín seguía tocando
dentro de mi cabeza
esa melodía
inundada con melancolía
que crea lagrimas rojas
y aspiraciones rotas.
Y tu alma, unida a otra,
un alma mortal y corriente,
un alma que no es como la nuestra.
Y tú, sin comprenderme,
sin comprenderte
matándome sin verme.
y muerta como siempre.
Tu tez blanca y pálida
que me estremece
se veía tan sublime
a la luz de la luna llena.
Tus ojos, abismos llenos,
llenos de misterio y soledad.
Tus ojos opacos y bellos
me llenaron de angustia
y desesperación
¡porque no son míos!
Tu violín seguía tocando
dentro de mi cabeza
esa melodía
inundada con melancolía
que crea lagrimas rojas
y aspiraciones rotas.
Y tu alma, unida a otra,
un alma mortal y corriente,
un alma que no es como la nuestra.
Y tú, sin comprenderme,
sin comprenderte
matándome sin verme.