Carlos Aristy
Poeta que considera el portal su segunda casa
Matemática inmortal.
A Margarita, allá en el sur,
por detenerse a admirar los ríos...
Amada mía, dos manos tengo para amoldar tu forma,
con dos brazos para sostenerte cerca y entibiar los inviernos.
Dos ojos adoloridos para desvestirte a mi antojo
y depositar su luz en ti cada mañana recreando primaveras.
Unos labios para besarte la ternura a flor de piel,
y una lengua, de humedad callejera, para cometer
el pecado cargado del deseo de los ardientes veranos.
Una nariz para respirar los otoños añejos
que se desprenden de ti como las hojas de los árboles...
Y un corazón, que estaría perdido, mujer,
sin el astrolabio de tu amor.
21 de Abril de 2009
A Margarita, allá en el sur,
por detenerse a admirar los ríos...
Amada mía, dos manos tengo para amoldar tu forma,
con dos brazos para sostenerte cerca y entibiar los inviernos.
Dos ojos adoloridos para desvestirte a mi antojo
y depositar su luz en ti cada mañana recreando primaveras.
Unos labios para besarte la ternura a flor de piel,
y una lengua, de humedad callejera, para cometer
el pecado cargado del deseo de los ardientes veranos.
Una nariz para respirar los otoños añejos
que se desprenden de ti como las hojas de los árboles...
Y un corazón, que estaría perdido, mujer,
sin el astrolabio de tu amor.
21 de Abril de 2009
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