Kabuki
Poeta recién llegado
Matricidio
Desde el balcón del cielo raso
de Magdalena, soy lego ante el crimen.
Mi pelo anudado en una escafandra,
el vapor que mancha el alfeizar,
el cristal ovalado donde me echo el rímel.
No te odio, tan solo eres óbice.
El zorro que se cruza ante el disparo
de la gacela. Entren. Distraigo
al de gorra ploma mandándolo como
un cholo. Trabaja, anda. Trabaja.
Hola. Hola. Sí. Ya. YA. ¿Tienes todo?
Todo está. Pasos de azadón,
susto, la hoz en la asfixia, el golpe
de puntapié. Calla. Cállate.
El volumen de la bulla amengua
la masa del horror.
Las paredes se angostan reventando
el cráneo, la sangre serpentea
en busca de una palangana, la mano
que tiembla como una boa
se aferra ante la basta de la alfombra.
El suspiro y el gesto inmóvil.
Muerta. Envuelta en su sepelio
de bolsa de basura. De atrás en la camioneta.
De pastillas a 700 mg y un cel. apagado.
No es complicado. Mañana tengo
clases. Mañana te veré.
Una vez fantasee en cargar un motín
de 50 000 dólares, el rostro de mi madre
lavado con detergente, tener
una margarita sunrise en Varadero
y jugar al gánster. Desperté, y dije imposible,
como ser un caza recompensas con
la teta que me dio su leche.
Un psicoanalista con sus observaciones
me tildó de homosexual y de
que padezco dependencia afectiva. No me
importa. Ellos creen tener la razón.
Soy político. Soy egoísta. Prefiero
robarle al Estado. Pero no tengo salidas.
Cuadrivio. Solsticio de penumbra
en el apuro que me instiga la chica.
¿En tan poco tiempo conseguirás el dinero?
Lo haré. El destino debe ser apuñalado
para justificar los medios.
Historias paralelas, historias insanas,
que se ocultan en un miembro de la casa,
mejor darle ese bocadito, decirle
si me importas, aún sea un cretino, o
dentro de poco te estará
desjarretando en picadillo.
En mi caso ese muffin se lo daría con veneno.
El espectro de la vieja aparece diáfano
cogiendo los casquillos que se extrae del bulbo
raquídeo, me dice, mira, mira lo que me
han hecho. Guardo luto. Los lentes negros
son tan ajenos a ese campo de sembrío.
Una de todo ese tropel
que llora en las exequias, ríe.
Ella es.