demonio de una mente
Poeta asiduo al portal
May en la luna de queso
Un castillo sobre aire que no se derriba,
se eleva en lo alto y yo a ti te confieso,
que nunca caerá mientras allá arriba,
sigas tú reposando sobre una luna de queso.
Escalando, nubes y sueños, a la deriva
arcoíris pintados con tu sonrisa atravieso,
trepando en el castillo que no se derriba,
hasta la May reposando en su luna de queso.
Te buscan emprendedoras, nocturnas estrellas,
pues en la noche resplandece, tu pelo y tu semblante,
cuando te ven ellas te creen una de ellas,
pero yo las veo, y no las veo, a ellas tan brillantes.
De gloria fueron hechos tus labios y quizá,
el paraíso ha sido creado de lo que tu beso,
crece el castillo y nunca se derribará,
mientras sigas viviendo sobre tu luna de queso.
Y si tilita el castillo, yo con tu mirada,
haría en solo un instante que cesara el temblor,
con la sacudida no se perdería nada,
pero solo la tristeza, pero solo el dolor.
Y si se acabase este cuento de hadas,
yo con cada cabello tuyo, haría cuentos de amor,
con tus iris como maravillas incrustadas,
en bellas hojas con aroma, a romance y a flor.
Un castillo sobre aire que no se derriba,
del que yo deseo una eternidad ser preso,
no me liberes doncella de allá arriba,
y sigue reposando sobre tu luna de queso.
Un castillo sobre aire que no se derriba,
se eleva en lo alto y yo a ti te confieso,
que nunca caerá mientras allá arriba,
sigas tú reposando sobre una luna de queso.
Escalando, nubes y sueños, a la deriva
arcoíris pintados con tu sonrisa atravieso,
trepando en el castillo que no se derriba,
hasta la May reposando en su luna de queso.
Te buscan emprendedoras, nocturnas estrellas,
pues en la noche resplandece, tu pelo y tu semblante,
cuando te ven ellas te creen una de ellas,
pero yo las veo, y no las veo, a ellas tan brillantes.
De gloria fueron hechos tus labios y quizá,
el paraíso ha sido creado de lo que tu beso,
crece el castillo y nunca se derribará,
mientras sigas viviendo sobre tu luna de queso.
Y si tilita el castillo, yo con tu mirada,
haría en solo un instante que cesara el temblor,
con la sacudida no se perdería nada,
pero solo la tristeza, pero solo el dolor.
Y si se acabase este cuento de hadas,
yo con cada cabello tuyo, haría cuentos de amor,
con tus iris como maravillas incrustadas,
en bellas hojas con aroma, a romance y a flor.
Un castillo sobre aire que no se derriba,
del que yo deseo una eternidad ser preso,
no me liberes doncella de allá arriba,
y sigue reposando sobre tu luna de queso.
Última edición: