Mary C. López
Una mujer de líneas y procesos.
Tuve que aligerar tu carga cielo,
estaba adhiriéndome a ti,
igual que un lamentable lastre;
las luciérnagas que suelen revolotearte
se apartaron dejándote a oscuras
y el sonido de grillos talentosos callaron.
estaba adhiriéndome a ti,
igual que un lamentable lastre;
las luciérnagas que suelen revolotearte
se apartaron dejándote a oscuras
y el sonido de grillos talentosos callaron.
Provoqué una soledad mayor
a esa tan tuya que aman en tus líneas,
ya no eras tan sólo tú, estaba mi aliento,
estaba mi presencia agreste en tu paisaje.
¿A quién le interesa un cuadro así?
a esa tan tuya que aman en tus líneas,
ya no eras tan sólo tú, estaba mi aliento,
estaba mi presencia agreste en tu paisaje.
¿A quién le interesa un cuadro así?
Y parece que has regresado ahora…
¡Ahí estás! Intacto, con tu rictus triste,
con tu cirio blanco en la oscuridad;
amando un espejismo, una irrealidad.
Pernoctando en un recuerdo viejo,
que le da nutrientes a tu gris felicidad.
¡Ahí estás! Intacto, con tu rictus triste,
con tu cirio blanco en la oscuridad;
amando un espejismo, una irrealidad.
Pernoctando en un recuerdo viejo,
que le da nutrientes a tu gris felicidad.
Y has vuelto a ser el que solías,
la oscuridad que aman las luciérnagas,
el ser nocturno al que claman los grillos;
vuelven tus venas escritas a tomar respiro.
la oscuridad que aman las luciérnagas,
el ser nocturno al que claman los grillos;
vuelven tus venas escritas a tomar respiro.
¡Ah! Tus pupilas están de plácemes;
Sigues siendo el mismo…
Esclavo de las letras tristes,
bañadas de un pasado amargo,
de un amor fallido.
Sigues siendo el mismo…
Esclavo de las letras tristes,
bañadas de un pasado amargo,
de un amor fallido.
Me alejé...
y no fue por no amarte,
tuve que marcharme aquella tarde
me llevé anudados todos mis deseos,
un mil de caricias y besos guardados para ti.
Puse candado a mis emociones,
así cerré un capítulo que nunca escribí.
y no fue por no amarte,
tuve que marcharme aquella tarde
me llevé anudados todos mis deseos,
un mil de caricias y besos guardados para ti.
Puse candado a mis emociones,
así cerré un capítulo que nunca escribí.
Mary C. López.
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