NiñaSanctuary
Poeta adicto al portal
Me alimenta el amor,
no puedo serle indiferente,
me alimentan las palabras dulces
de café y canela.
Me alimenta la atención,
la preocupación, la insistencia,
la búsqueda impaciente de una boca
por la brea que emana
del cerezo de mis labios.
Me alimenta la presencia imperiosa,
y la ausencia súbita, dolorosa,
por el reencuentro impaciente
que hace reunir los cuerpos
en un arrebato de pasión...
Me alimenta el amor
y sus mil y un maneras,
me hace agua la boca el perfume
de cítricos y de madera
en el cuello de un hombre,
en su pecho, en su oreja,
el sabor a jengibre fresco
que despide su espalda,
imaginando las moras,
por el camino prohibido
que señalan la ruta
al mismísimo infierno,
un infierno cuyo fuego
se siente como la gloria en el cielo...
Me alimenta la tersura,
esa piel de terciopelo
que termina en leche de almendras amargas
en mis papilas, en mis adentros;
me alimenta la malva
que me da con su tormento
el mordisqueo suave,
las palabras sucias,
el apego, la necesidad
de cierta esclavitud,
de los inevitables celos.
Me alimenta la incertidumbre
el "cuándo volvemos a vernos"
y la ansiedad con que se vive el tiempo
durante la distancia.
No puedo evitarlo,
soy susceptible al amor;
vivo de sus mieles tan dulces
y tan amargas,
vivo de las ilusiones engendradas
en semillas bajo la nueva tierra,
mientras sus flores retoñan,
mientras la primavera
y las lluvias de Mayo
riegan y embellecen sus frutos
y cosechan sus sabores
en vislumbros de realidades
tan efímeras como obscenas.
Me alimenta el amor,
ante su todo yo me rindo,
a sabiendas que todo empieza
y que también todo termina;
incluso bajo el yugo
del eterno duelo que fulmina,
porque ese vacío que queda,
esa hambruna que se facilita
es la que regresa a pedirme
que me vuelva a enamorar.
Y así prefiero irme muriendo
entre los brazos de su ninfa
que morir de tajo en la llanura
con la bandera del cobarde
en la osadía de renunciar.
Me alimenta el amor...
N.S. 2016
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